Mindfulness: de la Ciencia a la Práctica

“Aparezca lo que aparezca, (en la mente) observaló”

Ajahn Chah

Mindfulness y la meditación parecen estar de moda, lo cual nos alegra, puede traer muchas cosas buenas a quienes se acerquen a estas herramientas. Pero cuando algo se pone de moda, solemos dar por hecho que es bueno, sin pararnos a analizar si esto es cierto o no. En esta entrada queremos hablarte sobre Mindfulness, de lo que es y no es, y así tengas criterios, para tomar o no,  la decisión de vivir una vida Mindful.

Las publicaciones científicas sobre Mindfulness comenzaron a aparecer en la década de los setenta y desde entonces el número no ha dejado de aumentar. Está despertando un enorme interés en la investigación básica, especialmente en Neurofisiología, y también en la educación,  la práctica de la atención plena en la infancia se perfila como una poderosa herramienta educativa. No en vano Williams James (1950), psicólogo estadounidense afirmó que el desarrollo de la atención sería “la educación por excelencia”.

Una forma de definir algo, es hablar de lo que «no es», en este caso Mindfulness no es dejar la mente en blanco, ni es relajarse, aunque este sea uno de sus efectos secundarios. Tampoco es la solución a todos los problemas, pero tener una mente calmada nos ayudará a encontrar soluciones y a no tomar decisiones precipitadas . No se trata de un descubrimiento nuevo, estás herramientas se conocen hace unos 2.500 años, proceden de las tradiciones orientales, (especialmente del Budismo) que en Occidente las han adaptados para hacerlas más fáciles de usar. Mindfulness no es solo meditar, existen varios tipos de meditación, una de ellas, Vipassana, es la herramienta en la que se basa la práctica de Mindfulness.

¿Qué es MIndfulness?

La palabra mindfulness es la traducción al inglés del término pali “sati” que implica “conciencia, atención y recuerdo”. La traducción al castellano de Mindfulness no resulta fácil. Las palabras más utilizadas han sido las de “atención plena” o “conciencia plena”, aunque debido a su dificultad, muchos autores optan por no traducir el término “mindfulness” y utilizar el vocablo inglés.

Una de las definiciones más conocidas, la de Jon Kabat-Zinn (1994), afirma que “Mindfulness significa prestar atención de una manera especial: intencionadamente, en el momento presente y sin juzgar”. Las prácticas de zen y yoga, de este profesor emérito de Medicina,  junto a sus estudios con diversos maestros budistas lo condujeron a integrar parte de esas enseñanzas con las de la ciencia occidental, creando la conocida técnica de Reducción del Estrés Basada en la Atención Plena (MBSR).

Hay que resaltar que, la atención plena,  se trata de una  “capacidad básica”, pues la posibilidad de atender a los contenidos mentales siempre ha estado ahí y, de hecho, ha sido utilizada por los seres humanos a lo largo de su historia, en mayor o menor medida. La novedad es que ahora nos estamos haciendo especialmente conscientes de ella y es posible que también comencemos a utilizarla más, lo cual traería consigo importantes y beneficiosos.

Gracias a las técnicas actuales de neuroimagen se ha podido observar que en meditadores de años, cierta parte de la corteza cerebral presenta un mayor grosor ya que la practica provoca cambios en el cerebro bastantes duraderos. Esto, como nos dice Daniel Siegel, científico, psiquiatra e investigador en el ámbito de Salud Mental ,» ha demostrado que la atención plena refuerza nuestro bienestar físico, psicológico y social».

¿Qué es ser consciente de la mente?

En la mente, en un momento dado, podemos encontrar información procedente de los cinco órganos de los sentidos tradicionales, información procedente del interior, del propio cuerpo e información procedente de la propia mente (de varios tipos, pensamientos, emociones, imaginaciones…).

Cuando nos encontramos en atención plena, nos damos cuenta de la actividad mental o contenido mental que en ese momento estamos experimentando.

La práctica de prestar atención a los contenidos de la conciencia, sean cuales sean, es el eje de la practica de Mindfulness, es lo primero que necesitamos aprender, si queremos practicar la atención plena. Pero estas instrucciones hay que desarrollarlas con una determinada actitud.

¿Cuál es la Actitud en Mindfulness?

  • Aceptación de la realidad que ya existe y que estamos observando en este momento. La aceptación es lo contrario a la resistencia (rechazar algo que observamos). Es permitir que las cosas sean como son en este momento.
  • Abstenerse de juzgar aquello que se observa, -«me gusta o no me gusta». Observamos un juicio sobre nosotros o sobre otra persona y no nos implicamos, los dejamos que pase.
  • Mente de principiante, curiosidad y apertura mental ante lo que percibimos y experimentamos. Ver las cosas como si fuese la primera vez que las vemos.
  • Soltar, uff!! esto requiere esfuerzo, se trata de no aferrarse a las cosas o las experiencias. Cuando las experiencias son desagradables suele ser bastante más fácil que cuando nos agradan, entonces solemos aferrarnos, porque no queremos que terminen o cambien. Se trata de aceptar que  todo tiene un comienzo, una duración y un final.
  • Actitud Amorosa, para que la atención se pueda considerar Mindfulness, ha de estar acompañada de una actitud de cariño, amorosa hacia nosotros y hacia los demás. Cuando esa bondad amorosa es dirigida a personas que experimentan sufrimiento se llama Compasión. Cuando ser dirige hacia nosotros mismos se llama Autocompasión.

Te animamos a probar con un ejercicio sencillo del día a día, cuando por ejemplo haces algo habitual como cepillarte los dientes o cuando cierra las puerta de tu casa. Observa las sensaciones que experimentas y si aparecen o no pensamientos, ¿de que tipos son?, ¿son sobre lo que sucede ahora o sobre el pasado o futuro?.

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De la Queja a la Responsabilidad

«No es lo que sucede lo que determina nuestra vida, sino más bien lo que hacemos con lo que sucede»

Marquier, 1998

La queja es un fenómeno tan común que nos hemos familiarizado con ella y hasta nos parece de lo más normal. De manera que no siempre nos damos cuenta de ella y podemos pasar tiempo manteniendo conversaciones sobre «si no me gusta el tiempo que hace», «lo poco que colabora mi pareja», «lo irrespetuosos que son los demás vecinos», «lo fácil que sería solucionar algo y la otra persona no lo ve»….

Esta actitud de quejarse ante lo que sucede no es un rasgo permanente de la personalidad, sino que está relacionado con programaciones mentales, hábitos adquiridos que llevan a la persona a percibir de esa manera negativa la realidad. Cuando actuamos desde este tipo de patrones mentales, sufrimos mucho, ya que afloran sentimientos de impotencia ante la vida y el deseo de que los demás sean diferentes o las circunstancias cambien.

Annie Marquier, directora del Instituto para el Desarrollo Personal en Canada, tiene una teoría muy bonita sobre este tema. Esta licenciada en matemáticas, participó en la creación de la comunidad internacional de Auroville, de la que te hemos hablado en otra entrada, estudió yoga y Psicología, y nos propone para abandonar la queja el «principio de responsabilidad». Este concepto viene a ser similar a otro muy utilizado en el ámbito de la Psicología laboral, la Proactividad, ambos nos recuerdan nuestra libertad para elegir como queremos actuar ante cualquier situación.

«La Responsabilidad es la capacidad para elegir libremente nuestras respuestas»

Marquier nos habla de dos formas de percibir la realidad:

  • Desde el victimismo: Responsabilizando a los factores externos de lo que ocurre y poniendo el control de nuestro bienestar fuera de nosotros (en como los demás se comportan, el tiempo que hace,…)
  • Desde la responsabilidad: sintiéndonos responsables de nuestra propia manera de percibir la realidad.

¿Que significa ser responsable?

Implica estar enfocado en las consecuencias de nuestras acciones, tomar el control de nuestro bienestar. Poder decidir como queremos vivir, es un derecho del ser humano, aunque a veces genere miedos e incertidumbres. Al actuar desde esta responsabilidad cambiamos la forma de mirar la vida, si algo no nos gusta o no funciona en lugar de quejarnos y esperar que los astros se alineen a favor nuestro, nos enfocamos en lo que podemos hacer, pensando que lo que determina la vida no es lo nos sucede, sino lo que decidimos hacer con aquello que nos sucede.

Asumir que somos responsables de nuestro estado interior, de nuestro bienestar y así poder decidir desde donde responder a las situaciones, si desde la ira y la queja, o desde la calma y la apertura.

¿Que puedes hacer para salir de la queja y cultivar la responsabilidad?

  • Date cuenta de lo que sucede en el momento presente. ¿Qué pensamientos surgen cuando te quejas?, ¿qué sentimientos le acompañan?, ¿en que parte del cuerpo se refleja esa emoción?
  • Aprende a regular las propias emociones, no supone reprimirlas ni identificarte con ellas. Una vez que seas conscientes de un patrón emocional y mental con el que respondes frente a la vida, tendrás la posibilidad de elegir tus reacciones internas frente a las situaciones que se presenten.
  • Cultiva el pensamiento que te recuerda, que dentro de ti mismo tienes toda la fuerza y el poder para crear tu vida como deseas.
  • Cuando te descubras quejándote, pregúntate ¿qué puedo aprender de mi mismo en esta situación?

¿Te animas a probar?

Aplausos después del Confinamiento

Que por fin podamos ir saliendo a la calle es una buena noticia!!!. Nos recuerda que nuestros Hospitales podrán atender a las personas que se contagien. Significa, que es el momento de sacar adelante la economía y pensar soluciones para afrontar la siguiente fase.

Pero esos aplausos de agradecimiento no tienen porque terminar, aunque no salgamos a los balcones.

Cuando acabe la desescalada, todas las personas que cuidan de nuestra salud van a seguir ahí, dando lo mejor de ellos. De igual forma, los cuerpos de seguridad continuarán con sus labor de protegernos.

Las calles seguirán manteniéndose cuidadas por el personal de limpieza y las personas que trabajan en supermercados y comercios de alimentación, continuarán reponiendo las estanterías para que tengamos todo lo necesario en casa.

También los comedores sociales y demás entidades al servicios de los más necesitados, van a continuar trabajando, tal y como lo hacían antes de esta pandemia, para que nadie se quede sin comer o asearse.

Cuando volvamos a la tan ansiada «normalidad», nuestros vecinos seguirán ahí y quizás en algún momento, les va a venir bien que les recordemos un RESISTIRÉ y TODO SALDRÁ BIEN.

Las redes sociales, cuando la desescalada termine, seguirán sirviendo para mucho más que comprar por internet, para conectarnos con amigos o familiares amenudo, no necesitaremos excusa.

Ese espacio que hemos encontrado en casa para cuidarnos y hacer algo de deporte o practicar yoga, no tiene porque desaparecer. Habrá que decidir si volvemos a dejar que la prisa del estrés y el «no tengo tiempo» vuelvan a tomar el control de nuestro bienestar.

La música y todos los que tienen la capacidad de emocionarnos con su arte, seguirán despertando en nosotros esas emociones que nos recuerden que estamos vivos.

Bailar y cantar seguirá siendo una gran terapia.

Cuando todo pase, que PASARÁ, todos seguiremos siendo necesarios para que este mundo funcione. Si miramos con estas gafas, podremos ver que somos iguales ante la enfermedad y que nos necesitamos unos a los otros.

Cuando todo esto pase, que pasará, la Naturaleza estará más bonita porque ha descansado y será nuestra responsabilidad cuidarla para poder seguir disfrutándola.

Por todo esto, los Aplausos no tienen porque terminar, ya que todo esto seguirá ahí. No te olvides darte un fuerte aplauso a ti mismo, por toda la fortaleza que has tenido para sostenerte durante este periodo de confinamiento.

La GRATITUD, que en estos días ha aflorado puede hacer nuestra vida más feliz, como te contábamos en esta entrada anterior.
¿La vas a sacar de tu vida?

¿Te animas a probar?

El Helecho y el Bambú, cuento sobre la Resiliencia.

Os traemos esta vez un cuento anónimo que nos recuerda que no perdamos la ilusión, que seamos resilientes y continuemos perseverando en aquello que queremos conseguir, aunque no veamos aún los resultados.

Esto también lo podemos experimentar al practicar yoga, nuestro afán de «hacer la postura» hace que no seamos conscientes que lo realmente importante es el camino hasta ella, ahí reside toda la sabiduría que podemos adquirir y que después nos será útil en nuestro día a día. Dice así….

Había una vez un carpintero que parecía tener su vida resuelta. Tenía su taller, una mujer a la que amaba y dos hijos. Sin embargo, un día comenzó a tener menos pedidos, por lo que empezaron a haber problemas económicos en la casa.

El hombre quería cuidar su trabajo, y para hacerlo comenzó a intentar distintas formas de sacar su taller adelante, pero ninguna daba resultado. Los problemas económicos comenzaron a generarle problemas con su mujer, y los niños, al verlos tristes y peleados, empezaron a tener dificultades en el colegio.

El carpintero se sentía desanimado: nada de lo que hacía parecía tener sentido, puesto que las cosas iban cada vez peor. Un día, a punto de tirar la toalla, decidió ir al bosque a ver a un viejo sabio.

Había caminado una media hora por el bosque, cuando se encontró con el anciano. Este tenía una casa humilde y al ver al carpintero lo invitó a pasar para que tomaran un té. Notó la preocupación en su semblante y le preguntó qué le pasaba. El carpintero le relató sus desventuras, mientras el anciano lo escuchaba atenta y serenamente.

Cuando terminaron de tomar el té, el anciano invitó al carpintero para que fuera a un esplendoroso solar que había en la parte trasera de la casa. Allí estaban el helecho y el bambú, al lado de decenas de árboles. El anciano le pidió que observara ambas plantas y le dijo que tenía que contarle una historia.

Hace ocho años tomé unas semillas y planté el helecho y el bambú al mismo tiempo. Quería que ambas plantas crecieran en mi jardín, porque las dos me resultan muy reconfortantes. Puse todo mi empeño en cuidarlas a ambas como si fueran un tesoro

Poco tiempo después noté que el helecho y el bambú respondían de manera diferente a mis cuidados. El helecho comenzó a brotar y en apenas unos meses se convirtió en una majestuosa planta que lo adornaba todo con su presencia. El bambú, en cambio, seguía debajo de la tierra, sin dar muestras de vida.

Pasó todo un año y el helecho seguía creciendo, pero el bambú no. Sin embargo, no me di por vencido. Seguí cuidándolo con mayor esmero. Aun así, pasó otro año y mi trabajo no daba frutos. El bambú se negaba a manifestarse.

Tampoco me di por vencido después del segundo año, ni del tercero, ni del cuarto. Cuando pasaron cinco años, por fin vi que un día salía de la tierra una tímida ramita. Al día siguiente estaba mucho más grande. En pocos meses creció sin parar y se convirtió en un portentoso bambú de más de 10 metros ¿Sabes por qué tardó tanto tiempo en salir a la luz?.

El carpintero, después de escuchar la historia, no tenía idea de por qué el bambú había tardado tanto en manifestarse. Entonces, el anciano le dijo.

Tardó cinco años porque durante todo ese tiempo la planta trabajaba en echar raíces. Sabía que tenía que crecer muy alto y por eso no podía salir a la luz hasta tanto no tuviera una base firme que le permitiera elevarse satisfactoriamente. ¿Comprendes?

El carpintero, entonces, comprendió que todas sus luchas estaban destinadas a echar raíces. Y que el hecho de no ver los frutos de su trabajo en ese momento no significaba que estuviera perdiendo el tiempo, sino que se estaba haciendo más fuerte.

Antes de dejarlo ir, el anciano le dio al carpintero un último mensaje:

«Esta historia debe recordarte que no importa cuánto tarde algo en dar sus frutos. Lo más importante en un momento difícil no es buscar a toda costa ver resultados».

«En cambio, lo fundamental es trabajar arduamente en las raíces. Pues sólo gracias a ellas podrás crecer y convertirte en la mejor versión de ti mismo».

¿Te animas a probar?

10 Claves para la Buena Suerte

«¿Y cuando piensas realizar tu sueño?», le preguntó el Maestro a su discípulo. «Cuando tenga la oportunidad de hacerlo», respondió este. El Maestro le contestó: «la oportunidad nunca llega. La oportunidad ya está aquí».

Anthony de Mello

¿Conoces cual es la diferencia entre la Suerte y la Buena Suerte? La suerte no depende de nosotros, es poco probable y efímera. La Buena suerte solo depende de ti y es posible siempre que te lo propongas.

Os hablamos esta vez de un libro que llegó a mis manos hace diez años y que merece la pena dedicarle un espacio en este Blog, por toda la sabiduría que encierra. La Buena Suerte, de Alex Rovira y Fernando Trías de Bes.

En formato de cuento, de manera que llega mejor a nuestro cerebro emocional, nos adentra por un Bosque encantado en la búsqueda del trébol de cuatro hojas, que bien podría representar la felicidad o cualquier objetivo que deseemos conseguir en la vida. Mientras avanza en su búsqueda, el protagonista recibe diez grandes lecciones que te resumimos. Estas son las claves que nos acercarán a nuestro trébol, a conseguir nuestro sueño.

Primera Regla de la Buena Suerte

La suerte no dura demasiado tiempo, porque no depende de ti.

La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre.

Segunda Regla de la Buena Suerte

Muchos son los que quieren tener Buena Suerte,

pero pocos los que deciden ir a por ella.

Tercera Regla de la Buena Suerte

Si Ahora no tienes Buena Suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre.

Para que la Buena Suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.

Cuarta Regla de la Buena Suerte 

Preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio beneficio.

Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la Buena Suerte.

Quinta Regla de la Buena Suerte

Si «dejas para mañana» la preparación de las circunstancias, la Buena Suerte quizás nunca llegue.

Crear las circunstancias requiere dar un primer paso….¡¡Dalo hoy!!

Sexta Regla de la Buena Suerte

Aun bajo las circunstancias aparentemente necesarias, a veces la Buena Suerte no llega.

Busca en los pequeños detalles circunstancias aparentemente innecesarias ……, pero ¡imprescindibles!

Séptima Regla de la Buena Suerte

A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo.

A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa.

Octava Regla de la Buena Suerte

Nadie puede vender suerte. La Buena Suerte no se vende.

Desconfía de los vendedores de suerte.

Novena Regla de la Buena Suerte 

Cuando ya hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones.

Para que la Buena Suerte llegue, confía.

Décima Regla de la Buena Suerte

Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad.

Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: ¡Siempre está ahí!

¿Te animas a probar?

El Miedo: ¿enemigo o aliado?

«Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes»

Albert Einstein

En una entrada anterior de este Blog, te hablamos sobre las Emociones, ¿recuerdas?, aquellas reacciones innatas, involuntarias y subjetivas que suelen ir acompañadas de cambios fisiológicos en nuestro organismo y a las que vale la pena prestar atención. Las emociones nos van a avisar si estamos en peligro o si están invadiendo nuestros límites o si has perdido a alguien importante.

Hoy queremos hablarte del Miedo, una de las emociones básicas junto a la alegría, la sorpresa, el asco, la ira y la tristeza. Si aprendemos a relacionarnos con él, nos beneficiaremos de toda su sabiduría. Por el contrario si dejamos que nos maneje a su antojo, cuando percibamos una amenaza o sentimos miedo saldremos huyendo o atacaremos de forma impulsiva.

El primer paso para regular las emociones y convertirnos en personas emocionalmente inteligentes es ser consciente de ellas.

Todos experimentamos miedo en alguna ocasión, lo traemos de serie y suele ayudarnos en muchas ocasiones. El miedo es la emoción que se activa cuando percibimos un peligro, ya sea real al encontramos con un hambriento león, o imaginario si pensamos que nos vamos a quedar sin voz al hablar en público.

Como la probabilidad de cruzarnos con un fiero león son bastante bajas seguiremos hablando del miedo que se dispara cuando anticipamos peligros futuros.

La sensación de miedo no suele resultar agradable, está bien reconocerlo, aceptar nuestras debilidades y vulnerabilidad, nos recuerda que no somos súper héroes, sino humanos, ¡bienvenido al CLUB!!!.

Es gracias a una estructura cerebral llamada corteza prefrontal, que podemos tomar conciencia de esa sensación e interpretar la situación de forma objetiva.

1. ¿Este miedo se debe a un peligro real o me lo estoy imaginando? 

El problema no es experimentar miedo, sino ver problemas donde no los hay, anticiparnos al futuro con ansiedad y temor.

2. Ahora que sé que esto que siento es miedo, ¿qué hago con él?

Esa capacidad que tenemos de pararnos y reflexionar nos va a permitir darnos cuanta a que clase de miedo necesitamos enfrentarnos, real o imaginario, y decidir como queremos actuar.

3. ¿A qué recursos, externos o internos,  puedo recurrir para encontrar ayuda?

Cuando se trata de enfrentarnos a problemas reales, nuestros recursos personales, familiares, sociales, sanitarios, etc suelen ser mayores que nuestras dificultades.

Nos puede ayudar pensar qué otras situaciones, que nos generaban temor, hemos enfrentado. ¿Cuales fueron las acciones que llevamos a cabo y nos dieron buenos resultados? y ¿cuales no nos sirvieron?. Esto nos permitirá hacer una lista de nuestros recursos. Incluso podemos averiguar que soluciones ponen en marcha otras personas en situaciones como la nuestra y que nosotros nunca nos atrevimos a probar y quizás AHORA es el momento.

¿Te animas a probar?

Resiliencia: para la etapa COVID -19.

La vida en ocasiones nos pone a prueba, como está sucediendo estos días con la situación del COVID -19, que nos exige una serie de medidas para evitar que el coronavirus se propague, entre ellas que nos quedemos confinados en casa y como consecuencias problemas laborales o de relaciones.

Ante una misma situación, las personas reaccionamos de formas diferentes, poniendo en marcha distintas estrategias de afrontamiento. Ante esta realidad tenemos la opción de verlo como un obstáculo, quejarnos y hundirnos o por el contrario sobreponernos, salir fortalecidos y desarrollar nuestra RESILIENCIA.

Hablamos, de la capacidad humana de asumir con flexibilidad las situaciones adversas y sobreponernos a ellas. Desde la Psicología añaden, que esta fortaleza personal no solo supone afrontar esta situación critica, sino salir fortalecidos de ella.

¿Cómo se comportan las personas resilientes?

Las personas resilientes son aquellas que utilizan estas situaciones para crecer, desarrollando el máximo de su potencial para convertirse en la mejor versión de ellos mismos.

Las investigaciones indican que las personas resilientes son más optimistas y se caracterizan por usar las emociones positivas como estrategia de afrontamiento. Además, hacen frente a las experiencias adversas utilizando el humor, la exploración creativa y el pensamiento optimista

(Fredrickson y Tugare, 2003).

La Resiliencia no es una cualidad innata con la que nacemos, es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida. Algunas personas han aprendido después de ver en sus padres o entorno cercano estas actitudes y otras han ido desarrollándolas ellas solitas.

Todos podemos ser resilientes si cambiamos algunos hábitos y creencias. 

¿Cómo convertirnos en un persona Resiliente?

1. Conoce tus fortalezas y tus limitaciones. Conocernos en este sentido, nos ayudará a establecer metas objetivas que no solo tienen en cuenta nuestros sueños y deseos, sino también los recursos personales, familiares, sociales …con los que disponemos. Confía en esas capacidades que tienes para hacer frente a la situación de dificultad.

2. Desarrolla la creatividad, no se trata de repetir lo que no nos da solución, sino de encontrar nuevas formas de transformar esta experiencia. Las personas resilientes ven en la dificultad una oportunidad para generar un cambio, crecer siendo conscientes que estos momentos no serán eternos. Preguntaté ¿qué puedo aprender de esto?.

3. Desarrolla un optimismo realista. Esto no significa negar la realidad, se necesita una gran dosis de objetividad y aceptación pero con gafas optimistas. Nos ayudará rodearnos de personas que tienen una actitud positiva, una red social sólida que nos sostenga en estos momentos. El humor también nos ayudará a mantenernos optimistas y centrarnos en los aspectos más positivos.

4. Centraté en manejar tus emociones. Querer controlar todos los aspectos de nuestra vida es fuente de importantes tensiones y frustraciones. No podemos controlar todo lo que nos sucede pero sí aprender a manejar la incertidumbre del momento y nuestras emociones, buscando que estas, sean nuestras aliadas.

5. Sé flexible pero persiste. Las personas resilientes son flexibles ante los cambios, lo que no las lleva a abandonar sus propósitos. Por el contrario los distinguen su esfuerzo y perseverancia, fruto de una motivación intrínseca que los mantiene en la lucha hacia su meta. Conocen que ser felices es una cuestión de voluntad.

Si queremos que también los niños afronten estás situaciones con fortaleza, debemos ser conscientes que los adultos somos ejemplo de estas actitudes. No se trata de evitar que tropiecen y se caigan, sino enseñarles a levantarse, confiar que ellos pueden y en sus capacidades. Crear para esto un entorno de seguridad desde modelos de apego seguros, mirando la situación como una oportunidad de aprender.

Sabiendo con certeza que esta situación no es eterna y pasará os deseamos confianza en vuestras capacidades de hacer frente a esta situación y salir de ella siendo la mejor de las versiones de vosotros mismos.

¿Te animas a probar?

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Neuroeducación para todos

En esta entrada de nuestro Blog hoy hablaremos de Neuroeducación, os presentaremos un recurso que nos puede ayudar a todos, padres, educadores , entrenadores, jefes y cualquier persona que esté interesado en conocer como funciona su cerebro para convertir la información en conocimiento.

Acabamos de terminar de leer la versión descargable del libro Neuroeducación: El impulso para una Sociedad del Aprendizaje, que ha sido editado por la Junta de Extremadura recientemente (al final del artículo encontrarás el enlace). En su realización han participado un equipo multicisciplinar de profesionales y han contado para la redacción del proyecto con nuestra amiga Esther Giraldo, neuroeducadora, bióloga y Doctora en genética molecular.

Desde esta Sociedad entienden el aprendizaje como un proceso que se da tanto fuera como dentro de las instituciones educativas tradicionales. Nos hace conscientes de la influencia que sobre la infancia tenemos la sociedad en general, junto a padres y educadores, en el desarrollo de la sociedad del futuro. Considera necesario que entendamos la Educación como una tarea en la que todos debemos participar y nos anima a comprometernos en este sentido, como sociedad.

Una parte de este manual, que nos ha parecido de gran interés revisar, es el dedicado a la Curiosidad. Lo describe como «el factor con mayor capacidad de despertar los sistemas de Atención». Nos explican como esta curiosidad, al introducirla en contextos educativos, es la que va a despertar la atención y motivación, moviéndonos a explorar, investigar y activar de esta manera el aprendizaje. Dentro de las herramientas que nos facilitan para activar la curiosidad en el aula se encuentran: la visita de un personaje relacionado con el tema, excursiones o enlazar el tema con la vida real entre otras.

Por supuesto, se incluye una parte dedicada a explicar como la Emoción determina el aprendizaje y a su vez el comportamiento. Recuerda al educador que tanto el alumno como él se mueven y aprenden bajo la influencia de su estado emocional.

«La emoción es el motor que mueve el mundo, después viene la cognición»

Mora 2014

Entre los enemigos del aprendizaje de los que nos hablan se encuentran: el aburrimiento, la ansiedad y el estrés. Plantea como antídoto a estos enemigos algo tan básico y a veces olvidado como es el Amor, un condimento indispensable cuando hablamos de educar y cuidar a niños.

En la página 132, comienza una amplia explicación sobre las Neuronas Espejo, aquellas que nos permiten aprender por imitación o poder entender a los demás, en las sensaciones y emociones que están experimentando. Gracias a este descubrimiento podemos conocer que las emociones positivas se contagian, al igual que los estados negativos de ánimo.

En el manual se abordan otros temas investigados por la neurociencia y que se recomiendan incluir en los contextos de aprendizaje tales como la risa, por todas sus repercusiones tanto psicológicas como físicas en nuestro cuerpo. También apoya aceptar el error como parte del proceso de aprendizaje o «predicar con el ejemplo».

Entre las propuestas que plantea el Plan de actuación de una Sociedad de Aprendizaje en el aula, recomiendan evitar los castigos sin espacios vinculados al ocio y tiempo libre, así como fomentar entornos donde el deporte, la música, el baile, el juego y la cooperación tengan cabida.

Solo nos queda dar las gracias a las personas que han hecho posible este documento, que puedes descargar en este enlace y que nos acerca la Neuroeducación a nuestro día a día.

¿Te animas a probar?

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Amarse a uno mismo

«Este tipo de preocupación compulsiva, el yo, mí, mío, no es amarnos a nosotros mismos […] Amarnos a nosotros mismos implica la capacidad de resiliencia, compasión y compresión que forma parte del simple hecho de estar vivos»

Sharon Salzberg, The Force of kindness

En el mundo competitivo en el que vivimos, parece que estamos obligados a ser lo mejores profesionales, los mejores padres, tener la mejor forma física, ser los más atractivos y exitosos….uff. Pero por mucho que destaquemos en algo siempre hay alguien más guapo, más brillante ….y esto no solemos llevarlo muy bien.

Parece que para sentirnos bien con nosotros, necesitamos creernos especiales y por encima, por lo menos, de la media. Para vernos de forma positiva tendemos a engordar nuestro ego y compararnos con los demás para así salir ganando. De esta manera conseguimos sentirnos mejor con nosotros mismos «temporalmente», ignorando nuestros defectos o pensando que nuestras dificultades son por culpa de otros. Esto no nos permite desarrollar todo nuestro potencial, porque nos distorsiona la realidad para que se cumpla nuestra versión de los hechos. Y así, se nos pasa la vida buscando algo que nos falta, eso de lo que creemos carecer y que necesitamos para sentirnos bien con nosotros mismos.

El camino hacia la verdadera felicidad consiste en integrar y aceptar todo lo que somos, nuestras luces y sombras, lo que nos gusta de nuestra experiencia y aquello que nos disgusta, que también forma parte de ella. Todo el mundo tenemos algo que no nos gusta de nosotros mismos, ser imperfecto es parte de la naturaleza humana, ¡¡bienvenido al Club!!!.

La mayoría de las personas solemos ser bastantes duros con nosotros mismos, mucho más de lo que lo somos con un amigo o ser al que queremos. Piensa por un momento que sueles decirle a un amigo o a un conocido que atraviesa un mal momento, ¿qué palabras utilizas?, ¿qué tono de voz? o ¿qué gestos?. Ahora repite esas palabras hacia tí mismo en relación a alguna dificultad que tengas. ¿Utilizas las mismas palabras? ¿el mismo tono de voz? ¿los mismos gestos?, ¿como te hace sentir?.

La mayorías de las personas piensan que la autocrítica, esa voz que actúa de juez y nos recuerda «podrías haberlo hecho mejor», es una fuente de motivación, que nos motiva a mejorarnos. Pero la motivación que proviene de la autocrítica nace del sentimiento de carecer de valor. Nos ilusiona con un control de la situación que no existe, «si me hubiera esforzado más nos habría ido perfecto», sin tener en cuenta que hay otros factores o personas que también interactúan con nosotros y que los resultados de nuestras acciones no siempre dependerán de nosotros.

Algunos han aprendido a alimentar continuamente su necesidad de autoevaluación con frases positivas, algo así como darse un atracón de dulces, donde después de subir los niveles de azúcar momentáneamente, se producirá el bajón. Esto sucede porque no es posible sentirnos siempre especiales ni culpar a lo demás de lo que nos sucede.

Amarnos es tratarnos con amabilidad, respetarnos y sacar la mejor versión de nosotros.

Amarnos a nosotros es tratatrnos con amabilidad, respeto, sacando la mejor versión de nosotros»

¿Cuál es la solución? parece ser que está en algo al alcance de todos, tratarnos con la misma amabilidad, cariño y comprensión que mostraríamos hacia un amigo. Teniendo en cuenta que tú eres la única persona con la que con seguridad tendrás que vivir el resto de tu vida. Esta actitud no supone caer en la pereza y el egoísmo, por el contrario aceptarnos, con nuestros puntos fuertes y débiles, nos hace sentirnos más unidos a los demás, tan imperfectos y vulnerables como nosotros. Supone esforzarnos por comprender que nuestro valor como persona va más allá del reconocimiento que lo demás, de si hacemos las cosas perfectas o no, o si conseguimos los resultados que perseguimos o no.

Amarnos a nosotros mismos es prestar atención a cuales son nuestras necesidades vitales, aceptarnos tal y como somos, respetarnos, ser honestos y sacar nuestra mejor versión de nosotros mismos.

¿Te animas a probar?

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Como alcanzar tus propósitos

“La imaginación lo es todo, es una visión preliminar de lo que sucederá en tu vida”
Albert Einstein

Todo final es el principio de otro momento, el final del año es comienzo de otro nuevo y nos invita a reflexionar sobre como nos ha ido y hacia donde queremos ir.

Sabemos que no hay años perfectos, que en este nuevo año habrá cosas que nos agradarán y nos gustaría que se quedarán para siempre, y otras no nos gustarán tanto y requerirán que las afrontemos con nuestra mejor actitud. Pero conviene no convertir esto en excusa, ni dejar que nos frene en nuestro deseo de alcanzar nuestros propósitos.

Toda meta implica de alguna manera salir de nuestra zona de confort, esforzarnos y cambiar alguno de nuestros hábitos. Cualquier persona puede lograr su propósito si sabe cómo hacerlo. La conocida muletilla “yo soy incapaz de” (perder peso, dejar de fumar, hacer deporte,…) carece de base científica, no es cuestión de personalidad, ni de fuerza de voluntad, nos podrá costar más o menos pero potencialmente todos podemos cambiar.

«Claves para que se cumplan tus propósitos»

Creer en tí será el primer paso si quieres que tus objetivos de Enero no se desinflen antes de finalizar Febrero. Junto a la confianza estas claves te ayudarán a que sea hagan realidad esos deseos:

  • Proponte metas realistas. Sueña en grande con los pies en la tierra. Cuando nos planteamos objetivos inalcanzables (por lo que suponen o por la cantidad), claro está no los conseguimos, aparece la frustración y tendremos un motivo para justificar no continuar con nuestro propósito. Revisa qué quieres lograr y para qué, antes de ir a por ello.
  • Objetivos concretos. “Sentirse más feliz”, “adelgazar”, “mejorar las relaciones con los demás”, “tener mejor autoestima” son propósitos vagos que no podemos medir, es decir no podremos saber cuando los hemos alcanzado. Por eso es importante que te plantees metas claras, si te propones “ser feliz” será bueno que reflexiones sobre aquellos momentos en los que te has sentido así, ¿qué hacías?, ¿en qué situaciones experimentas esa sensación de felicidad? y elabora una lista de acciones concretas (paseando por la naturaleza, tomando un café con amigos, charlando con mi pareja,…). De esta manera podremos focalizarnos en hacer aquello que depende de nosotros y no de los demás.
  • Establece un plan de acción. Nadie ha llegado lejos sin dar el primer paso así que traduce tus objetivos en acciones concretas del día a día, escribeló en tu agenda. Empieza por cosas pequeñas que te motiven a seguir avanzando, quizás realizar una de las acciones de tu lista, a la semana, sea un buen comienzo..
  • Busca inspiración. Aprende de personas que ya han conseguido lo que tu persigues, y habla con ellas si puedes, para preguntarle ¿cómo lo hicieron?, ¿qué les ayudó?, ¿cuales fueron los obstáculos a superar?, ¿cuales fueron los pasos que dieron?.

«Feliz Año Nuevo»

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