El Cuerpo tiene sus Razones

El titulo de esta entrada es el de un libro que por suerte llegó a mis manos, de Therese Bertherar y Carol Bernstein.

Este libro es una invitación a hacernos los mejores conocedores de nuestro CUERPO y así poder liberarlo. Nos explican las autoras que preparando bien el terreno, el cuerpo por si solo evoluciona en el buen sentido de manera natural.

Tengo la costumbre de no creer a pies puntilla todo lo que se escribe en los libros, por el contrario prefiero pasarlo por el filtro de mi propia experiencia personal. Es por esto que os invito también a pasar por vuestro filtro personal lo que aquí exponemos y sacar vuestras propias conclusiones. Te dejamos al final del artículo algunas preguntas que pueden serte útiles.

De todas forma no es nada nuevo lo que nos proponen las autoras, todos hemos experimentado en alguna ocasión como el cuerpo responde a nuestras emociones, incluso como nos da pequeños avisos tales como una contractura muscular en la zona del cuello después de una jornada de mucha tensión emocional o por malas posturas corporales.

Ya nadie duda que cuerpo y mente están en continua interacción. Así el prestigioso neurocientífico Antonio Damasio nos recuerda:

Un cuerpo en calma se traduce también en una mente relajada.

Una mente tranquila y centrada, piensa mejor y decide mejor.

Son varias las disciplinas que nos pueden ayudar a tomar conciencia de nuestro cuerpo, una de ellas es el YOGA. Entre los muchos beneficios de su práctica se encuentra el desarrollo de la conciencia corporal, lo que nos va a permitir entender que cuerpo, mente, emociones, pensamientos, etc…funcionan como un todo. En esa totalidad que somos, cada una de las partes depende de las otras y si cada una cumple su función dará como resultado el equilibrio.

Desarrollar esa CONCIENCIA CORPORAL, de la que hablamos, nos va a enseñar a escuchar nuestro cuerpo, de esta manera podremos descubrir donde hay lugares de tensión y como es la sensación al soltarla, o nos irá indicando que estado emocional nos habita en cada momento, ya que toda emoción se refleja en el cuerpo, seamos o no conscientes. Al ser capaces de movernos de forma consciente, podrémos darnos cuenta cuando un movimiento es dañino, antes de lastimarnos.

Esta toma de conciencia del cuerpo, que es un primer paso hacia el BIENESTAR, no es inmediato sino que requerirá de un aprendizaje o mejor aún de desaprender lo que nos ha llevado a desconectarnos de él.

Para terminar quizás quieras responder a alguna de estas preguntas: ¿Como está colocado tu pie derecho en este momento? no lo mires, solo siente. ¿Y tu cadera izquierda, soporta el mismo peso que la derecha o no?, ¿están tu hombros a la misma altura o quizás uno esté más elevado que el otro?

¿Te animas a probar?

¿Medio llena? o ¿Medio vacía?

¿Eres de los que suele ver la botella medio llena o medio vacía?

Es muy curioso como ante una misma situación dos personas podemos percibirla de forma diferente. A esto se refiere este dicho popular y la capacidad de la percepción que hay detrás: LA ATENCIÓN.

Esta maravillosa capacidad cognitiva, funciona como una lupa de gran aumento, seleccionando aquello más relevante, a lo que le damos importancia. Ver una u otra parte de la botella, o las dos, lo podemos realizar gracias a nuestra capacidad de la Atención, la cual puede hacernos la vida más feliz o amargarla por solo ver una parte de ella.

Antes que sigas leyendo, te invito a revisar uno de los cuentos que hemos compartido recientemente sobre lo que consideramos mala o buena suerte. Se trata de ir más allá de una mente que solo ve el mundo en blanco o negro, para poder ver toda una gama de tonalidades que suelen colorear la vida de las personas. Podemos pensar en años buenos o malos y también abrirnos a un abanico de colores y así aparecen años grises, azules y otros casi blanco,…..

Si hago memoria de mis años pasados no encuentro años perfectos, si tuve un invierno duro después el verano me regalaba un viaje maravilloso. En mi larga trayectoria profesional acompañando a personas, nunca tuve conocimiento de vidas perfectas, he conocido a personas con familias amorosas a quienes les visitaba la enfermedad de un hijo o un padre, había familias con unas desahogadas situaciones económicas donde las relaciones personales eran muy complicadas y les llenaban de sufrimiento.

Lo que siempre encontré fueron Vidas Reales, con botellas medio llenas y medio vacías a la vez, donde de alguna manera estaban reflejados todos los colores del Arco Iris. A las etapas felices le seguían dificultades, que luego se convertían en oportunidades para una nueva etapa de estabilidad….y así se iba abriendo paso la vida.

Lo que seguro que tu también te has encontrado, es a personas sabias que pueden convertir un momento de dificultad en oportunidades viendo la parte de la botella medio llena, valorando y agradeciendo todo lo bueno que tienen, a pesar de unas circunstancias no siempre deseadas.

La atención se entrena, al igual que otros músculos de nuestro cuerpo con el ejercicio. Hacer pequeñas pausas durante el día y observar nuestra respiración puede ser de gran ayuda para darnos cuenta de donde tenemos puesta nuestra atención en ese momento.

¿Te animas a probar?

¿Buena suerte? ¿Mala Suerte?, ¡Quién sabe!

Ante los acontecimientos que nos suceden, nuestra mente corre rápida a valorar si es «bueno» o «malo«.

Pero en ocasiones, el tiempo nos trae otra versión, y aquello que vivimos como algo trágico, supone posteriormente una gran oportunidad, quizás para aprender algo nuevo, o plantearnos cambiar una situación que nos ahogaba. Al igual, algo que nos aparece en la vida como una maravilla termina convirtiéndose en una complicación y nos trae nuevas dificultades. Nuestra capacidad para ver la realidad en toda su amplitud, es limitada.

¿Buena suerte?, ¿Mala suerte?, ¡quién sabe!.

El cuento que en esta ocasión os traemos y que hemos leído en varias fuentes, nos invita a reflexionar sobre esto y abrirnos a una realidad sin etiquetas.

Dice así…..

«Un día, al hijo de un granjero anciano se le escapó el único caballo que tenían. Cuando los vecinos se enteraron, acudieron a su casa para solidarizarse y le dijeron: «Oye, qué desgracia, qué mala suerte», a lo que el anciano contestó sin inmutarse: «¿buena suerte?, ¿mala suerte?, ¡quién sabe!».

Al día siguiente, el caballo volvió al establo y trajo consigo siete caballos salvajes que le siguieron desde la montaña. Esto convertía ahora al anciano en el hombre más rico del pueblo. Todos los vecinos lo visitaron y le dijeron: «Oye, ¡qué buena suerte!». A lo que el anciano respondió: «¿buena suerte?, ¿mala suerte?, ¡quién sabe!»..

Al día siguiente, el hijo del anciano, que era el que le ayudaba con todas sus actividades, se cayó y se rompió una pierna mientras intentaba domar a uno de estos caballos salvajes. Esta situación podía ser un obstáculo, pues se acercaba el invierno y sin el hijo, el anciano tendría grandes problemas.

Los vecinos fueron a ver al anciano de nuevo y le dijeron: «Qué desgracia, qué mala suerte. Ahora tienes los caballos pero no tienes la ayuda de tu hijo. Es algo terrible«. Y el granjero anciano les dijo: «¿buena suerte?, ¿mala suerte?, ¡quién sabe!»..

Al día siguiente, llegó el ejército al pueblo para reclutar a todos los jóvenes para una guerra prácticamente suicida, pero al hijo del anciano no lo reclutaron porque tenía una pierna rota, así que se quedó a salvo en casa. Todos los vecinos volvieron a ver al anciano y le dijeron: «Oye, ¡qué bien, qué buena suerte! A mi hijo lo han reclutado y al tuyo no.» Y el anciano les contestó de nuevo: «¿buena suerte?, ¿mala suerte?, ¡quién sabe!»..

¿Te animas a probar?

Vuelta a la Nueva Normalidad

En los últimos meses la palabra «normalidad» parece estar moda y en la lista de los deseos de muchas personas, que ansían «volver a la normalidad».

Según el diccionario, la palabra normal, se define como aquello que es habitual, que sirve de norma o regla, una cosa que por su naturaleza, forma o magnitud se ajusta a ciertas normas fijadas de ante mano.

De este modo la normalidad dentro de una sociedad surge del consenso sobre los valores o comportamientos que se consideran correctos dentro de ella. Esto sin duda facilita la convivencia, así «lo normal» es no hacer ruidos que molesten a los vecinos durante los periodos descanso.

Pero las cualidades de la «normalidad» van evolucionando a lo largo del tiempo, y si ver a personas con mascarilla en una tienda, hace un año era excepcional, ahora puedes comprar un vestido con la mascarilla a juego, y verlo normal. De igual modo, hay lugares en el mundo donde algo habitual para nosotros como, abrir un grifo y que salga agua caliente, es visto como algo insólito.

En ocasiones, lo normal es solo aquello que está más extendido, que más personas practican, sin que ello sea fruto de un consenso o reflexión, sino de un hábito, «es así porque todo el mundo lo hace». Esto puede sucederle a algunos jóvenes que se inician en el consumo de alcohol u otras sustancias adictivas sin plantearse si verdaderamente es eso lo que desean, desconociendo las consecuencias que para algunos traerán estos comportamientos sin haber antes explorado otras formas de alcanzar sus propósitos.

A veces, incluso dejamos de valorar ciertos privilegios que nos facilitan la vida, como tener luz al encender un interruptor, por considerarlos «normales».

Si viajas por el mundo, habrás observado que lo que es considerado normal en algunos Países, no siempre lo es también en el nuestro. Si has estado en India y comes en restaurantes a los que habitualmente acuden las personas de aquel País, verás que comer con las manos es lo «normal», lo hacen con una gran destreza y podrás sentirte «diferente o anormal» utilizando los cubiertos con los que «normalmente» solemos comer en España.

Si eres de los que te estás planteando que «después de las vacaciones hay que volver a la normalidad», nuestro objetivo con este articulo es animarte que diseñes «tu nueva normalidad». Posiblemente si te tomas un espacio de reflexión descubras todas aquellas cosas que hay en tu vida y que quieres que continúen o quizás con pequeñas modificaciones. Pero si hay otras circunstancias que desearías modificar recuerda que, todas las personas tenemos la capacidad de cambiar hábitos, cuando estos han dejado de proporcionarnos bienestar y adaptarnos a las nuevas circunstancias.

Una de las capacidades cognitivas que nos permite esto es el discernimiento, la función de nuestro cerebro para tener una opinión propia en función a la experiencia, al razonamiento y a la propia forma de ver el mundo.

Atreveté a diseñar tu nueva normalidad!!!

Recuerda que ser feliz es cuestión de voluntad!!

Quizás antes de «volver a la normalidad» quieras aprovechar todas tus capacidades para diseñar «tu nueva normalidad» aquella que te haga feliz, te proporcione bienestar, desde la responsabilidad contigo y sabiendo que cuentas con todo un mundo de posibilidades, ya que aquello que te detiene solo es la idea de que no puedes hacerlo.

¿Te animas a probar?

¿Pueden los niños meditar?

Las técnicas de meditación parece que han llegado a Occidente con intención de quedarse. La causa de esta buena acogida se la debemos a la ciencia, más concretamente a las investigaciones realizadas desde la Neurociencia y Mindfulness, que han podido traducir al lenguaje científico todas sus bondades y beneficios para nuestro bienestar.

En el ámbito infantil van ocupando cada día, paso a paso su espacio. Así encontramos ya en España, programas bastante consolidados que aplican estas herramientas en el ámbito educativo.

Si por Mindfulness entendemos la aptitud de la mente para prestar atención a lo que hay en el momento presente, estando conscientes de cada momento vivido, tenemos que reconocer que los niños son grandes maestros en esta habilidad. De manera natural ellos la poseen, ya que se trata de una capacidad básica, que con el tiempo y el estilo de vida se va perdiendo, dando paso a que los pensamientos y el mundo cognitivo tomen las riendas y gobiernen sus vidas y las nuestras. Así llegamos a convertirnos en adultos distanciados de nuestros cuerpos, de nuestras emociones y necesitamos aprender nuevamente a conectarnos con lo que sentimos y lo que verdaderamente somos.

Sembrar las semillas de la atención plena a edades tempranas, supone que los niños crezcan, teniendo en su caja de herramientas para enfrentar el mundo, la llave que les recordará que siempre pueden volver a su centro, a la calma y al sentir.

Vicente Simón, psiquiatra y pionero en introducir la meditación y Mindfulness en España, nos dice que: «La meditación nos tranquiliza, desarrolla nuestra capacidad de concentración y atención, nos ayuda a ver y comprender con claridad lo que sucede (tanto dentro de nosotros, comprendiendo nuestras emociones y sentimientos, como fuera en el mundo externo), mejora nuestras habilidades sociales y hace que seamos capaces de tratar a nuestros semejantes y a nosotros mismos de manera más humana y compasiva»

Existen dos entornos propicios para que los niños aprendan a meditar: la familia y la escuela. Cuando hablamos de educación, predicar con el ejemplo suele ser un buen método, de ahí que se necesite de padres y maestros conscientes del bien que les puede aportar a los niños y adolescentes adquirir estas herramientas.

Los niños pueden aprender a meditar aunque las técnicas utilizadas sean ligeramente distintas a las de los adultos.

El Yoga con niños ofrece este contexto donde poder aprender a conocerse emocional y físicamente, a tomar conciencia de su cuerpo, familiarizarse con la respiración y descubrir sus beneficios, a ver en la diversidad un gran potencial. Este contexto ligeramente diferente, que necesitan los niños para aprender a meditar, no es otro que un entorno lúdico, donde el juego y la diversión están siempre presente, donde la música, el baile o la pintura forman equipo con las posturas de Yoga y los ejercicios de concentración y respiración.

¿Te animas a probar?

Mindfulness: de la Ciencia a la Práctica

“Aparezca lo que aparezca, (en la mente) observaló”

Ajahn Chah

Mindfulness y la meditación parecen estar de moda, lo cual nos alegra, puede traer muchas cosas buenas a quienes se acerquen a estas herramientas. Pero cuando algo se pone de moda, solemos dar por hecho que es bueno, sin pararnos a analizar si esto es cierto o no. En esta entrada queremos hablarte sobre Mindfulness, de lo que es y no es, y así tengas criterios, para tomar o no,  la decisión de vivir una vida Mindful.

Las publicaciones científicas sobre Mindfulness comenzaron a aparecer en la década de los setenta y desde entonces el número no ha dejado de aumentar. Está despertando un enorme interés en la investigación básica, especialmente en Neurofisiología, y también en la educación,  la práctica de la atención plena en la infancia se perfila como una poderosa herramienta educativa. No en vano Williams James (1950), psicólogo estadounidense afirmó que el desarrollo de la atención sería “la educación por excelencia”.

Una forma de definir algo, es hablar de lo que «no es», en este caso Mindfulness no es dejar la mente en blanco, ni es relajarse, aunque este sea uno de sus efectos secundarios. Tampoco es la solución a todos los problemas, pero tener una mente calmada nos ayudará a encontrar soluciones y a no tomar decisiones precipitadas . No se trata de un descubrimiento nuevo, estás herramientas se conocen hace unos 2.500 años, proceden de las tradiciones orientales, (especialmente del Budismo) que en Occidente las han adaptados para hacerlas más fáciles de usar. Mindfulness no es solo meditar, existen varios tipos de meditación, una de ellas, Vipassana, es la herramienta en la que se basa la práctica de Mindfulness.

¿Qué es MIndfulness?

La palabra mindfulness es la traducción al inglés del término pali “sati” que implica “conciencia, atención y recuerdo”. La traducción al castellano de Mindfulness no resulta fácil. Las palabras más utilizadas han sido las de “atención plena” o “conciencia plena”, aunque debido a su dificultad, muchos autores optan por no traducir el término “mindfulness” y utilizar el vocablo inglés.

Una de las definiciones más conocidas, la de Jon Kabat-Zinn (1994), afirma que “Mindfulness significa prestar atención de una manera especial: intencionadamente, en el momento presente y sin juzgar”. Las prácticas de zen y yoga, de este profesor emérito de Medicina,  junto a sus estudios con diversos maestros budistas lo condujeron a integrar parte de esas enseñanzas con las de la ciencia occidental, creando la conocida técnica de Reducción del Estrés Basada en la Atención Plena (MBSR).

Hay que resaltar que, la atención plena,  se trata de una  “capacidad básica”, pues la posibilidad de atender a los contenidos mentales siempre ha estado ahí y, de hecho, ha sido utilizada por los seres humanos a lo largo de su historia, en mayor o menor medida. La novedad es que ahora nos estamos haciendo especialmente conscientes de ella y es posible que también comencemos a utilizarla más, lo cual traería consigo importantes y beneficiosos.

Gracias a las técnicas actuales de neuroimagen se ha podido observar que en meditadores de años, cierta parte de la corteza cerebral presenta un mayor grosor ya que la practica provoca cambios en el cerebro bastantes duraderos. Esto, como nos dice Daniel Siegel, científico, psiquiatra e investigador en el ámbito de Salud Mental ,» ha demostrado que la atención plena refuerza nuestro bienestar físico, psicológico y social».

¿Qué es ser consciente de la mente?

En la mente, en un momento dado, podemos encontrar información procedente de los cinco órganos de los sentidos tradicionales, información procedente del interior, del propio cuerpo e información procedente de la propia mente (de varios tipos, pensamientos, emociones, imaginaciones…).

Cuando nos encontramos en atención plena, nos damos cuenta de la actividad mental o contenido mental que en ese momento estamos experimentando.

La práctica de prestar atención a los contenidos de la conciencia, sean cuales sean, es el eje de la practica de Mindfulness, es lo primero que necesitamos aprender, si queremos practicar la atención plena. Pero estas instrucciones hay que desarrollarlas con una determinada actitud.

¿Cuál es la Actitud en Mindfulness?

  • Aceptación de la realidad que ya existe y que estamos observando en este momento. La aceptación es lo contrario a la resistencia (rechazar algo que observamos). Es permitir que las cosas sean como son en este momento.
  • Abstenerse de juzgar aquello que se observa, -«me gusta o no me gusta». Observamos un juicio sobre nosotros o sobre otra persona y no nos implicamos, los dejamos que pase.
  • Mente de principiante, curiosidad y apertura mental ante lo que percibimos y experimentamos. Ver las cosas como si fuese la primera vez que las vemos.
  • Soltar, uff!! esto requiere esfuerzo, se trata de no aferrarse a las cosas o las experiencias. Cuando las experiencias son desagradables suele ser bastante más fácil que cuando nos agradan, entonces solemos aferrarnos, porque no queremos que terminen o cambien. Se trata de aceptar que  todo tiene un comienzo, una duración y un final.
  • Actitud Amorosa, para que la atención se pueda considerar Mindfulness, ha de estar acompañada de una actitud de cariño, amorosa hacia nosotros y hacia los demás. Cuando esa bondad amorosa es dirigida a personas que experimentan sufrimiento se llama Compasión. Cuando ser dirige hacia nosotros mismos se llama Autocompasión.

Te animamos a probar con un ejercicio sencillo del día a día, cuando por ejemplo haces algo habitual como cepillarte los dientes o cuando cierra las puerta de tu casa. Observa las sensaciones que experimentas y si aparecen o no pensamientos, ¿de que tipos son?, ¿son sobre lo que sucede ahora o sobre el pasado o futuro?.

Suscríbete a nuestro Blog

De la Queja a la Responsabilidad

«No es lo que sucede lo que determina nuestra vida, sino más bien lo que hacemos con lo que sucede»

Marquier, 1998

La queja es un fenómeno tan común que nos hemos familiarizado con ella y hasta nos parece de lo más normal. De manera que no siempre nos damos cuenta de ella y podemos pasar tiempo manteniendo conversaciones sobre «si no me gusta el tiempo que hace», «lo poco que colabora mi pareja», «lo irrespetuosos que son los demás vecinos», «lo fácil que sería solucionar algo y la otra persona no lo ve»….

Esta actitud de quejarse ante lo que sucede no es un rasgo permanente de la personalidad, sino que está relacionado con programaciones mentales, hábitos adquiridos que llevan a la persona a percibir de esa manera negativa la realidad. Cuando actuamos desde este tipo de patrones mentales, sufrimos mucho, ya que afloran sentimientos de impotencia ante la vida y el deseo de que los demás sean diferentes o las circunstancias cambien.

Annie Marquier, directora del Instituto para el Desarrollo Personal en Canada, tiene una teoría muy bonita sobre este tema. Esta licenciada en matemáticas, participó en la creación de la comunidad internacional de Auroville, de la que te hemos hablado en otra entrada, estudió yoga y Psicología, y nos propone para abandonar la queja el «principio de responsabilidad». Este concepto viene a ser similar a otro muy utilizado en el ámbito de la Psicología laboral, la Proactividad, ambos nos recuerdan nuestra libertad para elegir como queremos actuar ante cualquier situación.

«La Responsabilidad es la capacidad para elegir libremente nuestras respuestas»

Marquier nos habla de dos formas de percibir la realidad:

  • Desde el victimismo: Responsabilizando a los factores externos de lo que ocurre y poniendo el control de nuestro bienestar fuera de nosotros (en como los demás se comportan, el tiempo que hace,…)
  • Desde la responsabilidad: sintiéndonos responsables de nuestra propia manera de percibir la realidad.

¿Que significa ser responsable?

Implica estar enfocado en las consecuencias de nuestras acciones, tomar el control de nuestro bienestar. Poder decidir como queremos vivir, es un derecho del ser humano, aunque a veces genere miedos e incertidumbres. Al actuar desde esta responsabilidad cambiamos la forma de mirar la vida, si algo no nos gusta o no funciona en lugar de quejarnos y esperar que los astros se alineen a favor nuestro, nos enfocamos en lo que podemos hacer, pensando que lo que determina la vida no es lo nos sucede, sino lo que decidimos hacer con aquello que nos sucede.

Asumir que somos responsables de nuestro estado interior, de nuestro bienestar y así poder decidir desde donde responder a las situaciones, si desde la ira y la queja, o desde la calma y la apertura.

¿Que puedes hacer para salir de la queja y cultivar la responsabilidad?

  • Date cuenta de lo que sucede en el momento presente. ¿Qué pensamientos surgen cuando te quejas?, ¿qué sentimientos le acompañan?, ¿en que parte del cuerpo se refleja esa emoción?
  • Aprende a regular las propias emociones, no supone reprimirlas ni identificarte con ellas. Una vez que seas conscientes de un patrón emocional y mental con el que respondes frente a la vida, tendrás la posibilidad de elegir tus reacciones internas frente a las situaciones que se presenten.
  • Cultiva el pensamiento que te recuerda, que dentro de ti mismo tienes toda la fuerza y el poder para crear tu vida como deseas.
  • Cuando te descubras quejándote, pregúntate ¿qué puedo aprender de mi mismo en esta situación?

¿Te animas a probar?

Aplausos después del Confinamiento

Que por fin podamos ir saliendo a la calle es una buena noticia!!!. Nos recuerda que nuestros Hospitales podrán atender a las personas que se contagien. Significa, que es el momento de sacar adelante la economía y pensar soluciones para afrontar la siguiente fase.

Pero esos aplausos de agradecimiento no tienen porque terminar, aunque no salgamos a los balcones.

Cuando acabe la desescalada, todas las personas que cuidan de nuestra salud van a seguir ahí, dando lo mejor de ellos. De igual forma, los cuerpos de seguridad continuarán con sus labor de protegernos.

Las calles seguirán manteniéndose cuidadas por el personal de limpieza y las personas que trabajan en supermercados y comercios de alimentación, continuarán reponiendo las estanterías para que tengamos todo lo necesario en casa.

También los comedores sociales y demás entidades al servicios de los más necesitados, van a continuar trabajando, tal y como lo hacían antes de esta pandemia, para que nadie se quede sin comer o asearse.

Cuando volvamos a la tan ansiada «normalidad», nuestros vecinos seguirán ahí y quizás en algún momento, les va a venir bien que les recordemos un RESISTIRÉ y TODO SALDRÁ BIEN.

Las redes sociales, cuando la desescalada termine, seguirán sirviendo para mucho más que comprar por internet, para conectarnos con amigos o familiares amenudo, no necesitaremos excusa.

Ese espacio que hemos encontrado en casa para cuidarnos y hacer algo de deporte o practicar yoga, no tiene porque desaparecer. Habrá que decidir si volvemos a dejar que la prisa del estrés y el «no tengo tiempo» vuelvan a tomar el control de nuestro bienestar.

La música y todos los que tienen la capacidad de emocionarnos con su arte, seguirán despertando en nosotros esas emociones que nos recuerden que estamos vivos.

Bailar y cantar seguirá siendo una gran terapia.

Cuando todo pase, que PASARÁ, todos seguiremos siendo necesarios para que este mundo funcione. Si miramos con estas gafas, podremos ver que somos iguales ante la enfermedad y que nos necesitamos unos a los otros.

Cuando todo esto pase, que pasará, la Naturaleza estará más bonita porque ha descansado y será nuestra responsabilidad cuidarla para poder seguir disfrutándola.

Por todo esto, los Aplausos no tienen porque terminar, ya que todo esto seguirá ahí. No te olvides darte un fuerte aplauso a ti mismo, por toda la fortaleza que has tenido para sostenerte durante este periodo de confinamiento.

La GRATITUD, que en estos días ha aflorado puede hacer nuestra vida más feliz, como te contábamos en esta entrada anterior.
¿La vas a sacar de tu vida?

¿Te animas a probar?

El Helecho y el Bambú, cuento sobre la Resiliencia.

Os traemos esta vez un cuento anónimo que nos recuerda que no perdamos la ilusión, que seamos resilientes y continuemos perseverando en aquello que queremos conseguir, aunque no veamos aún los resultados.

Esto también lo podemos experimentar al practicar yoga, nuestro afán de «hacer la postura» hace que no seamos conscientes que lo realmente importante es el camino hasta ella, ahí reside toda la sabiduría que podemos adquirir y que después nos será útil en nuestro día a día. Dice así….

Había una vez un carpintero que parecía tener su vida resuelta. Tenía su taller, una mujer a la que amaba y dos hijos. Sin embargo, un día comenzó a tener menos pedidos, por lo que empezaron a haber problemas económicos en la casa.

El hombre quería cuidar su trabajo, y para hacerlo comenzó a intentar distintas formas de sacar su taller adelante, pero ninguna daba resultado. Los problemas económicos comenzaron a generarle problemas con su mujer, y los niños, al verlos tristes y peleados, empezaron a tener dificultades en el colegio.

El carpintero se sentía desanimado: nada de lo que hacía parecía tener sentido, puesto que las cosas iban cada vez peor. Un día, a punto de tirar la toalla, decidió ir al bosque a ver a un viejo sabio.

Había caminado una media hora por el bosque, cuando se encontró con el anciano. Este tenía una casa humilde y al ver al carpintero lo invitó a pasar para que tomaran un té. Notó la preocupación en su semblante y le preguntó qué le pasaba. El carpintero le relató sus desventuras, mientras el anciano lo escuchaba atenta y serenamente.

Cuando terminaron de tomar el té, el anciano invitó al carpintero para que fuera a un esplendoroso solar que había en la parte trasera de la casa. Allí estaban el helecho y el bambú, al lado de decenas de árboles. El anciano le pidió que observara ambas plantas y le dijo que tenía que contarle una historia.

Hace ocho años tomé unas semillas y planté el helecho y el bambú al mismo tiempo. Quería que ambas plantas crecieran en mi jardín, porque las dos me resultan muy reconfortantes. Puse todo mi empeño en cuidarlas a ambas como si fueran un tesoro

Poco tiempo después noté que el helecho y el bambú respondían de manera diferente a mis cuidados. El helecho comenzó a brotar y en apenas unos meses se convirtió en una majestuosa planta que lo adornaba todo con su presencia. El bambú, en cambio, seguía debajo de la tierra, sin dar muestras de vida.

Pasó todo un año y el helecho seguía creciendo, pero el bambú no. Sin embargo, no me di por vencido. Seguí cuidándolo con mayor esmero. Aun así, pasó otro año y mi trabajo no daba frutos. El bambú se negaba a manifestarse.

Tampoco me di por vencido después del segundo año, ni del tercero, ni del cuarto. Cuando pasaron cinco años, por fin vi que un día salía de la tierra una tímida ramita. Al día siguiente estaba mucho más grande. En pocos meses creció sin parar y se convirtió en un portentoso bambú de más de 10 metros ¿Sabes por qué tardó tanto tiempo en salir a la luz?.

El carpintero, después de escuchar la historia, no tenía idea de por qué el bambú había tardado tanto en manifestarse. Entonces, el anciano le dijo.

Tardó cinco años porque durante todo ese tiempo la planta trabajaba en echar raíces. Sabía que tenía que crecer muy alto y por eso no podía salir a la luz hasta tanto no tuviera una base firme que le permitiera elevarse satisfactoriamente. ¿Comprendes?

El carpintero, entonces, comprendió que todas sus luchas estaban destinadas a echar raíces. Y que el hecho de no ver los frutos de su trabajo en ese momento no significaba que estuviera perdiendo el tiempo, sino que se estaba haciendo más fuerte.

Antes de dejarlo ir, el anciano le dio al carpintero un último mensaje:

«Esta historia debe recordarte que no importa cuánto tarde algo en dar sus frutos. Lo más importante en un momento difícil no es buscar a toda costa ver resultados».

«En cambio, lo fundamental es trabajar arduamente en las raíces. Pues sólo gracias a ellas podrás crecer y convertirte en la mejor versión de ti mismo».

¿Te animas a probar?

10 Claves para la Buena Suerte

«¿Y cuando piensas realizar tu sueño?», le preguntó el Maestro a su discípulo. «Cuando tenga la oportunidad de hacerlo», respondió este. El Maestro le contestó: «la oportunidad nunca llega. La oportunidad ya está aquí».

Anthony de Mello

¿Conoces cual es la diferencia entre la Suerte y la Buena Suerte? La suerte no depende de nosotros, es poco probable y efímera. La Buena suerte solo depende de ti y es posible siempre que te lo propongas.

Os hablamos esta vez de un libro que llegó a mis manos hace diez años y que merece la pena dedicarle un espacio en este Blog, por toda la sabiduría que encierra. La Buena Suerte, de Alex Rovira y Fernando Trías de Bes.

En formato de cuento, de manera que llega mejor a nuestro cerebro emocional, nos adentra por un Bosque encantado en la búsqueda del trébol de cuatro hojas, que bien podría representar la felicidad o cualquier objetivo que deseemos conseguir en la vida. Mientras avanza en su búsqueda, el protagonista recibe diez grandes lecciones que te resumimos. Estas son las claves que nos acercarán a nuestro trébol, a conseguir nuestro sueño.

Primera Regla de la Buena Suerte

La suerte no dura demasiado tiempo, porque no depende de ti.

La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre.

Segunda Regla de la Buena Suerte

Muchos son los que quieren tener Buena Suerte,

pero pocos los que deciden ir a por ella.

Tercera Regla de la Buena Suerte

Si Ahora no tienes Buena Suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre.

Para que la Buena Suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.

Cuarta Regla de la Buena Suerte 

Preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio beneficio.

Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la Buena Suerte.

Quinta Regla de la Buena Suerte

Si «dejas para mañana» la preparación de las circunstancias, la Buena Suerte quizás nunca llegue.

Crear las circunstancias requiere dar un primer paso….¡¡Dalo hoy!!

Sexta Regla de la Buena Suerte

Aun bajo las circunstancias aparentemente necesarias, a veces la Buena Suerte no llega.

Busca en los pequeños detalles circunstancias aparentemente innecesarias ……, pero ¡imprescindibles!

Séptima Regla de la Buena Suerte

A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo.

A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa.

Octava Regla de la Buena Suerte

Nadie puede vender suerte. La Buena Suerte no se vende.

Desconfía de los vendedores de suerte.

Novena Regla de la Buena Suerte 

Cuando ya hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones.

Para que la Buena Suerte llegue, confía.

Décima Regla de la Buena Suerte

Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad.

Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: ¡Siempre está ahí!

¿Te animas a probar?