El Miedo: ¿enemigo o aliado?

«Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes»

Albert Einstein

En una entrada anterior de este Blog, te hablamos sobre las Emociones, ¿recuerdas?, aquellas reacciones innatas, involuntarias y subjetivas que suelen ir acompañadas de cambios fisiológicos en nuestro organismo y a las que vale la pena prestar atención. Las emociones nos van a avisar si estamos en peligro o si están invadiendo nuestros límites o si has perdido a alguien importante.

Hoy queremos hablarte del Miedo, una de las emociones básicas junto a la alegría, la sorpresa, el asco, la ira y la tristeza. Si aprendemos a relacionarnos con él, nos beneficiaremos de toda su sabiduría. Por el contrario si dejamos que nos maneje a su antojo, cuando percibamos una amenaza o sentimos miedo saldremos huyendo o atacaremos de forma impulsiva.

El primer paso para regular las emociones y convertirnos en personas emocionalmente inteligentes es ser consciente de ellas.

Todos experimentamos miedo en alguna ocasión, lo traemos de serie y suele ayudarnos en muchas ocasiones. El miedo es la emoción que se activa cuando percibimos un peligro, ya sea real al encontramos con un hambriento león, o imaginario si pensamos que nos vamos a quedar sin voz al hablar en público.

Como la probabilidad de cruzarnos con un fiero león son bastante bajas seguiremos hablando del miedo que se dispara cuando anticipamos peligros futuros.

La sensación de miedo no suele resultar agradable, está bien reconocerlo, aceptar nuestras debilidades y vulnerabilidad, nos recuerda que no somos súper héroes, sino humanos, ¡bienvenido al CLUB!!!.

Es gracias a una estructura cerebral llamada corteza prefrontal, que podemos tomar conciencia de esa sensación e interpretar la situación de forma objetiva.

1. ¿Este miedo se debe a un peligro real o me lo estoy imaginando? 

El problema no es experimentar miedo, sino ver problemas donde no los hay, anticiparnos al futuro con ansiedad y temor.

2. Ahora que sé que esto que siento es miedo, ¿qué hago con él?

Esa capacidad que tenemos de pararnos y reflexionar nos va a permitir darnos cuanta a que clase de miedo necesitamos enfrentarnos, real o imaginario, y decidir como queremos actuar.

3. ¿A qué recursos, externos o internos,  puedo recurrir para encontrar ayuda?

Cuando se trata de enfrentarnos a problemas reales, nuestros recursos personales, familiares, sociales, sanitarios, etc suelen ser mayores que nuestras dificultades.

Nos puede ayudar pensar qué otras situaciones, que nos generaban temor, hemos enfrentado. ¿Cuales fueron las acciones que llevamos a cabo y nos dieron buenos resultados? y ¿cuales no nos sirvieron?. Esto nos permitirá hacer una lista de nuestros recursos. Incluso podemos averiguar que soluciones ponen en marcha otras personas en situaciones como la nuestra y que nosotros nunca nos atrevimos a probar y quizás AHORA es el momento.

¿Te animas a probar?

Resiliencia: para la etapa COVID -19.

La vida en ocasiones nos pone a prueba, como está sucediendo estos días con la situación del COVID -19, que nos exige una serie de medidas para evitar que el coronavirus se propague, entre ellas que nos quedemos confinados en casa y como consecuencias problemas laborales o de relaciones.

Ante una misma situación, las personas reaccionamos de formas diferentes, poniendo en marcha distintas estrategias de afrontamiento. Ante esta realidad tenemos la opción de verlo como un obstáculo, quejarnos y hundirnos o por el contrario sobreponernos, salir fortalecidos y desarrollar nuestra RESILIENCIA.

Hablamos, de la capacidad humana de asumir con flexibilidad las situaciones adversas y sobreponernos a ellas. Desde la Psicología añaden, que esta fortaleza personal no solo supone afrontar esta situación critica, sino salir fortalecidos de ella.

¿Cómo se comportan las personas resilientes?

Las personas resilientes son aquellas que utilizan estas situaciones para crecer, desarrollando el máximo de su potencial para convertirse en la mejor versión de ellos mismos.

Las investigaciones indican que las personas resilientes son más optimistas y se caracterizan por usar las emociones positivas como estrategia de afrontamiento. Además, hacen frente a las experiencias adversas utilizando el humor, la exploración creativa y el pensamiento optimista

(Fredrickson y Tugare, 2003).

La Resiliencia no es una cualidad innata con la que nacemos, es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida. Algunas personas han aprendido después de ver en sus padres o entorno cercano estas actitudes y otras han ido desarrollándolas ellas solitas.

Todos podemos ser resilientes si cambiamos algunos hábitos y creencias. 

¿Cómo convertirnos en un persona Resiliente?

1. Conoce tus fortalezas y tus limitaciones. Conocernos en este sentido, nos ayudará a establecer metas objetivas que no solo tienen en cuenta nuestros sueños y deseos, sino también los recursos personales, familiares, sociales …con los que disponemos. Confía en esas capacidades que tienes para hacer frente a la situación de dificultad.

2. Desarrolla la creatividad, no se trata de repetir lo que no nos da solución, sino de encontrar nuevas formas de transformar esta experiencia. Las personas resilientes ven en la dificultad una oportunidad para generar un cambio, crecer siendo conscientes que estos momentos no serán eternos. Preguntaté ¿qué puedo aprender de esto?.

3. Desarrolla un optimismo realista. Esto no significa negar la realidad, se necesita una gran dosis de objetividad y aceptación pero con gafas optimistas. Nos ayudará rodearnos de personas que tienen una actitud positiva, una red social sólida que nos sostenga en estos momentos. El humor también nos ayudará a mantenernos optimistas y centrarnos en los aspectos más positivos.

4. Centraté en manejar tus emociones. Querer controlar todos los aspectos de nuestra vida es fuente de importantes tensiones y frustraciones. No podemos controlar todo lo que nos sucede pero sí aprender a manejar la incertidumbre del momento y nuestras emociones, buscando que estas, sean nuestras aliadas.

5. Sé flexible pero persiste. Las personas resilientes son flexibles ante los cambios, lo que no las lleva a abandonar sus propósitos. Por el contrario los distinguen su esfuerzo y perseverancia, fruto de una motivación intrínseca que los mantiene en la lucha hacia su meta. Conocen que ser felices es una cuestión de voluntad.

Si queremos que también los niños afronten estás situaciones con fortaleza, debemos ser conscientes que los adultos somos ejemplo de estas actitudes. No se trata de evitar que tropiecen y se caigan, sino enseñarles a levantarse, confiar que ellos pueden y en sus capacidades. Crear para esto un entorno de seguridad desde modelos de apego seguros, mirando la situación como una oportunidad de aprender.

Sabiendo con certeza que esta situación no es eterna y pasará os deseamos confianza en vuestras capacidades de hacer frente a esta situación y salir de ella siendo la mejor de las versiones de vosotros mismos.

¿Te animas a probar?

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Neuroeducación para todos

En esta entrada de nuestro Blog hoy hablaremos de Neuroeducación, os presentaremos un recurso que nos puede ayudar a todos, padres, educadores , entrenadores, jefes y cualquier persona que esté interesado en conocer como funciona su cerebro para convertir la información en conocimiento.

Acabamos de terminar de leer la versión descargable del libro Neuroeducación: El impulso para una Sociedad del Aprendizaje, que ha sido editado por la Junta de Extremadura recientemente (al final del artículo encontrarás el enlace). En su realización han participado un equipo multicisciplinar de profesionales y han contado para la redacción del proyecto con nuestra amiga Esther Giraldo, neuroeducadora, bióloga y Doctora en genética molecular.

Desde esta Sociedad entienden el aprendizaje como un proceso que se da tanto fuera como dentro de las instituciones educativas tradicionales. Nos hace conscientes de la influencia que sobre la infancia tenemos la sociedad en general, junto a padres y educadores, en el desarrollo de la sociedad del futuro. Considera necesario que entendamos la Educación como una tarea en la que todos debemos participar y nos anima a comprometernos en este sentido, como sociedad.

Una parte de este manual, que nos ha parecido de gran interés revisar, es el dedicado a la Curiosidad. Lo describe como «el factor con mayor capacidad de despertar los sistemas de Atención». Nos explican como esta curiosidad, al introducirla en contextos educativos, es la que va a despertar la atención y motivación, moviéndonos a explorar, investigar y activar de esta manera el aprendizaje. Dentro de las herramientas que nos facilitan para activar la curiosidad en el aula se encuentran: la visita de un personaje relacionado con el tema, excursiones o enlazar el tema con la vida real entre otras.

Por supuesto, se incluye una parte dedicada a explicar como la Emoción determina el aprendizaje y a su vez el comportamiento. Recuerda al educador que tanto el alumno como él se mueven y aprenden bajo la influencia de su estado emocional.

«La emoción es el motor que mueve el mundo, después viene la cognición»

Mora 2014

Entre los enemigos del aprendizaje de los que nos hablan se encuentran: el aburrimiento, la ansiedad y el estrés. Plantea como antídoto a estos enemigos algo tan básico y a veces olvidado como es el Amor, un condimento indispensable cuando hablamos de educar y cuidar a niños.

En la página 132, comienza una amplia explicación sobre las Neuronas Espejo, aquellas que nos permiten aprender por imitación o poder entender a los demás, en las sensaciones y emociones que están experimentando. Gracias a este descubrimiento podemos conocer que las emociones positivas se contagian, al igual que los estados negativos de ánimo.

En el manual se abordan otros temas investigados por la neurociencia y que se recomiendan incluir en los contextos de aprendizaje tales como la risa, por todas sus repercusiones tanto psicológicas como físicas en nuestro cuerpo. También apoya aceptar el error como parte del proceso de aprendizaje o «predicar con el ejemplo».

Entre las propuestas que plantea el Plan de actuación de una Sociedad de Aprendizaje en el aula, recomiendan evitar los castigos sin espacios vinculados al ocio y tiempo libre, así como fomentar entornos donde el deporte, la música, el baile, el juego y la cooperación tengan cabida.

Solo nos queda dar las gracias a las personas que han hecho posible este documento, que puedes descargar en este enlace y que nos acerca la Neuroeducación a nuestro día a día.

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Amarse a uno mismo

«Este tipo de preocupación compulsiva, el yo, mí, mío, no es amarnos a nosotros mismos […] Amarnos a nosotros mismos implica la capacidad de resiliencia, compasión y compresión que forma parte del simple hecho de estar vivos»

Sharon Salzberg, The Force of kindness

En el mundo competitivo en el que vivimos, parece que estamos obligados a ser lo mejores profesionales, los mejores padres, tener la mejor forma física, ser los más atractivos y exitosos….uff. Pero por mucho que destaquemos en algo siempre hay alguien más guapo, más brillante ….y esto no solemos llevarlo muy bien.

Parece que para sentirnos bien con nosotros, necesitamos creernos especiales y por encima, por lo menos, de la media. Para vernos de forma positiva tendemos a engordar nuestro ego y compararnos con los demás para así salir ganando. De esta manera conseguimos sentirnos mejor con nosotros mismos «temporalmente», ignorando nuestros defectos o pensando que nuestras dificultades son por culpa de otros. Esto no nos permite desarrollar todo nuestro potencial, porque nos distorsiona la realidad para que se cumpla nuestra versión de los hechos. Y así, se nos pasa la vida buscando algo que nos falta, eso de lo que creemos carecer y que necesitamos para sentirnos bien con nosotros mismos.

El camino hacia la verdadera felicidad consiste en integrar y aceptar todo lo que somos, nuestras luces y sombras, lo que nos gusta de nuestra experiencia y aquello que nos disgusta, que también forma parte de ella. Todo el mundo tenemos algo que no nos gusta de nosotros mismos, ser imperfecto es parte de la naturaleza humana, ¡¡bienvenido al Club!!!.

La mayoría de las personas solemos ser bastantes duros con nosotros mismos, mucho más de lo que lo somos con un amigo o ser al que queremos. Piensa por un momento que sueles decirle a un amigo o a un conocido que atraviesa un mal momento, ¿qué palabras utilizas?, ¿qué tono de voz? o ¿qué gestos?. Ahora repite esas palabras hacia tí mismo en relación a alguna dificultad que tengas. ¿Utilizas las mismas palabras? ¿el mismo tono de voz? ¿los mismos gestos?, ¿como te hace sentir?.

La mayorías de las personas piensan que la autocrítica, esa voz que actúa de juez y nos recuerda «podrías haberlo hecho mejor», es una fuente de motivación, que nos motiva a mejorarnos. Pero la motivación que proviene de la autocrítica nace del sentimiento de carecer de valor. Nos ilusiona con un control de la situación que no existe, «si me hubiera esforzado más nos habría ido perfecto», sin tener en cuenta que hay otros factores o personas que también interactúan con nosotros y que los resultados de nuestras acciones no siempre dependerán de nosotros.

Algunos han aprendido a alimentar continuamente su necesidad de autoevaluación con frases positivas, algo así como darse un atracón de dulces, donde después de subir los niveles de azúcar momentáneamente, se producirá el bajón. Esto sucede porque no es posible sentirnos siempre especiales ni culpar a lo demás de lo que nos sucede.

Amarnos es tratarnos con amabilidad, respetarnos y sacar la mejor versión de nosotros.

Amarnos a nosotros es tratatrnos con amabilidad, respeto, sacando la mejor versión de nosotros»

¿Cuál es la solución? parece ser que está en algo al alcance de todos, tratarnos con la misma amabilidad, cariño y comprensión que mostraríamos hacia un amigo. Teniendo en cuenta que tú eres la única persona con la que con seguridad tendrás que vivir el resto de tu vida. Esta actitud no supone caer en la pereza y el egoísmo, por el contrario aceptarnos, con nuestros puntos fuertes y débiles, nos hace sentirnos más unidos a los demás, tan imperfectos y vulnerables como nosotros. Supone esforzarnos por comprender que nuestro valor como persona va más allá del reconocimiento que lo demás, de si hacemos las cosas perfectas o no, o si conseguimos los resultados que perseguimos o no.

Amarnos a nosotros mismos es prestar atención a cuales son nuestras necesidades vitales, aceptarnos tal y como somos, respetarnos, ser honestos y sacar nuestra mejor versión de nosotros mismos.

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Como alcanzar tus propósitos

“La imaginación lo es todo, es una visión preliminar de lo que sucederá en tu vida”
Albert Einstein

Todo final es el principio de otro momento, el final del año es comienzo de otro nuevo y nos invita a reflexionar sobre como nos ha ido y hacia donde queremos ir.

Sabemos que no hay años perfectos, que en este nuevo año habrá cosas que nos agradarán y nos gustaría que se quedarán para siempre, y otras no nos gustarán tanto y requerirán que las afrontemos con nuestra mejor actitud. Pero conviene no convertir esto en excusa, ni dejar que nos frene en nuestro deseo de alcanzar nuestros propósitos.

Toda meta implica de alguna manera salir de nuestra zona de confort, esforzarnos y cambiar alguno de nuestros hábitos. Cualquier persona puede lograr su propósito si sabe cómo hacerlo. La conocida muletilla “yo soy incapaz de” (perder peso, dejar de fumar, hacer deporte,…) carece de base científica, no es cuestión de personalidad, ni de fuerza de voluntad, nos podrá costar más o menos pero potencialmente todos podemos cambiar.

«Claves para que se cumplan tus propósitos»

Creer en tí será el primer paso si quieres que tus objetivos de Enero no se desinflen antes de finalizar Febrero. Junto a la confianza estas claves te ayudarán a que sea hagan realidad esos deseos:

  • Proponte metas realistas. Sueña en grande con los pies en la tierra. Cuando nos planteamos objetivos inalcanzables (por lo que suponen o por la cantidad), claro está no los conseguimos, aparece la frustración y tendremos un motivo para justificar no continuar con nuestro propósito. Revisa qué quieres lograr y para qué, antes de ir a por ello.
  • Objetivos concretos. “Sentirse más feliz”, “adelgazar”, “mejorar las relaciones con los demás”, “tener mejor autoestima” son propósitos vagos que no podemos medir, es decir no podremos saber cuando los hemos alcanzado. Por eso es importante que te plantees metas claras, si te propones “ser feliz” será bueno que reflexiones sobre aquellos momentos en los que te has sentido así, ¿qué hacías?, ¿en qué situaciones experimentas esa sensación de felicidad? y elabora una lista de acciones concretas (paseando por la naturaleza, tomando un café con amigos, charlando con mi pareja,…). De esta manera podremos focalizarnos en hacer aquello que depende de nosotros y no de los demás.
  • Establece un plan de acción. Nadie ha llegado lejos sin dar el primer paso así que traduce tus objetivos en acciones concretas del día a día, escribeló en tu agenda. Empieza por cosas pequeñas que te motiven a seguir avanzando, quizás realizar una de las acciones de tu lista, a la semana, sea un buen comienzo..
  • Busca inspiración. Aprende de personas que ya han conseguido lo que tu persigues, y habla con ellas si puedes, para preguntarle ¿cómo lo hicieron?, ¿qué les ayudó?, ¿cuales fueron los obstáculos a superar?, ¿cuales fueron los pasos que dieron?.

«Feliz Año Nuevo»

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Descubre tu Pasión!!


No podemos saber cómo será el futuro. El único modo de prepararse para él es sacar el máximo beneficio de nosotros mismos, en la convicción de que al hacerlo seremos todo lo flexibles y productivos que podamos llegar a ser.

Sir Ken Robinson

Todos deberíamos conocer aquello que se nos da especialmente bien, aquello en lo que somos realmente buenos y que siempre quisimos hacer, porque cuando estamos realizando una actividad de las que nos gustan, el tiempo pasa sin darnos cuenta. Sir Ken Robinson lo llama estar en tu elemento.

Algunas personas tienen suerte y descubrieron su elemento pronto, lo potenciaron y parte de su tiempo transcurre en él, hicieron de su pasión una forma de vida. Otros lo descubrieron más tarde, pero esto no lo invalida ya que nunca es tarde para conseguir aquello que te encanta y que quieres.

A veces cuesta encontrarlo pero si tienes la gran suerte de conocerlo, lánzate a la aventura, lucha por tu deseo e incorpóralo en tu vida. Es necesario parar y reflexionar, tomar un respiro ( en este post te explicábamos como hacerlo) y saber si estamos haciendo aquello que siempre hemos deseado, si no es así no tienes que continuar corriendo en la dirección que seguías, ni en la que marcan los demás, puedes elegir otros caminos para dirigirte hacia el lugar donde siempre quisiste estar.

«Vivir es atreverse, es arriesgar»


Las personas triunfadoras no son las más ricas, ni las más guapas, ni las que tienen más títulos, son las que le echan la partida a la vida y juegan. A veces pierden, pero muchas otras ganan, no se decepcionan con facilidad, tienen confianza en sí mismas, son perseverantes, superan obstáculos, son optimistas, disciplinadas y con una pizca de ambición por ser la mejor persona que ellas pueden ser.

«Pierde el miedo a equivocarte, los errores significan que lo intentaste»

Puede ser que tengas varios elementos y que tu vida vaya de uno a otro, danzando y enriqueciendo tus días, cargándote de momentos satisfactorios y mágicos. Probablemente en el camino te encuentres personas como tú, también apasionadas, ellas configurarán contigo tu tribu. Ellas te acompañarán al lugar donde realmente puedes conseguir tu máximo potencial.
Todos somos superdotados en algo, puedes tener facilidad para la música, para el deporte, como escritor, como comunicador, en las matemáticas, como organizador, en las manualidades o incluso como conversador…..aquí no hay reglas ni currículum evaluable, aquí se trata de ilusión, de la energía que emana de forma innata de ti, en el que podrías invertir horas y no cansarte.

«Vive la vida que siempre deseaste tener»

Día a día estamos rodeados de personas que están trabajando en su elemento, están consiguiendo satisfacciones y también derrotas, pero se atreven, siguen jugando porque saben que la vida es de los que toman acción, de los que aman y se apasionan, de los que no se conforman.
Atrévete como ellos, descubre tu elemento y lucha por potenciarlo e incorporarlo a tu vida, sal del sofá, ponte en acción y te esperarán experiencias maravillosas. No te acomodes, sal a ganarte la vida, el premio será una vida de aventura.

Escrito por: Iria Giráldez Ramallo

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Superando Obstáculos!!!

«La mayoría de la gente vive -ya sea física, intelectual o moralmente- en un círculo muy restringido de sus posibilidades. Todos nosotros tenemos reservas de vida en las que ni siquiera soñamos»

William James (filosofo y psicólogo)

Obstáculo se define como aquella cosa o situación que impide avanzar hacia un lugar o que una acción se desarrolle. Estos van a aparecer en nuestro camino de crecimiento personal, ya que son parte natural y esperable del proceso.

Si practicamos yoga,  meditación o cualquier otra disciplina que busca nuestro desarrollo personal, nos vamos a encontrar con obstáculos en el camino y saber cuales son nos ayudará a poder superarlos.

Me sorprende que estos obstáculos están ya identificados en textos tan antiguos como los Yoga Sutras, escritos hace más de 2000 años. Estos textos recogen las enseñanzas mas antiguas sobre el yoga y son la base para su practica. Ya entonces conocían como estas dificultades podían «despistarnos», alejarnos del camino donde desarrollar todo nuestro potencial como seres humanos y llegar así a descubrir nuestra verdadera naturaleza, que con frecuencia se encuentra lejos de la imagen de nosotros que nos hemos construido.

Los obstáculos son retos a superar

Saber que estas dificultades ya se conocían hace tantos años supone verlos como un reto, un obstáculo a superar y no un defecto personal. Solemos pensar, cuando nos encontramos con ellos, que «algo nos pasa», que «tenemos un problema» , que «soy perezoso», «es que soy así» en lugar de «observo que estoy perezoso», «me doy cuenta que voy con prisa» o «está floja la confianza». Si estos obstáculos son predecibles, sabemos que van a venir, podemos pensar como solucionarlos y cómo otras personas, antes de nosotros, se enfrentaron a ellos con éxito y así afrontarlos nosotros también.

Algunos de estos obstáculos serían: la enfermedad, la apatía, la duda, la pereza, la prisa, creer que lo sé todo o la pérdida de confianza.

En realidad la enfermedad no es un impedimento para practicar yoga o meditación, sino un «obstáculo» es decir algo a superar. Ambas herramientas de desarrollo pueden ser practicadas por personas con enfermedades incluso con movilidad reducida, siempre y cuando se adapte la práctica a tal situación, a sus límites y teniendo en cuenta que la enfermedad en sí requerirá de gran energía por nuestra parte para su curación o cuidado.

La apatía, la pereza nos lo van a poner también complicado. A veces será necesario el descanso para recuperarnos y en otras ocasiones poner todas nuestras fuerzas en salir de ese adormecimiento que nos hace permanecer en nuestra zona de comfort, creyendo erróneamente que allí estamos seguros.

La duda y la incertidumbre nos hará cuestionar aquello que nos impulsó en los comienzos, debilitará nuestra esperanza en el camino que hemos elegido. Será el coraje y continuar tomando decisiones lo que nos ayudará a salir de ahí, a superar ese obstáculo para recuperar la ilusión de seguir adelante.

La prisa, la impaciencia no son buenos aliados. Recuerdo en un viaje a Marruecos escuchar a un chico Bereber decir «la prisa mata», supongo que porque allí ese estrés que nos suele acompañar a los turistas, incluso en vacaciones, a ellos les sigue sorprendiendo. Tenemos la idea que todo se consigue rápido y fácilmente, lo cual cuando se trata de aquellas cosas que verdaderamente merecen la pena en la vida no funciona así. Cuanta más prisa tengamos más probabilidad de cometer errores, más tropezaremos, en definitiva más lento avanzaremos. Cuando lo que buscamos es ser mejores personas no tenemos que llegar a ningún sitio, solo observar este momento como algo único, con total consciencia de lo que está ocurriendo, ya sea hacer una postura de yoga o en la vida cotidiana.

Creer que lo sabemos todo es uno de esos síntomas que manifiesta nuestra ignorancia. Si pensamos que ya lo conocemos todo sobre nosotros o sobre la vida,  ¿que posibilidades de aprender y avanzar tenemos?. Mirar al mundo con los ojos de un niño, lo que en Mindfulness se conoce como mente de principiante, es lo que estas disciplinas nos proponen para descubrir sin juicios, que lo que ocurrirá hoy será diferente de lo de mañana y así sucesivamente.

Todos estos obstáculos tendrían en común que nos van a distraer de cualquier cosa que hagamos y donde hayamos puesto nuestra atención. Conocer esto nos ayuda a entender la solución, aparentemente sencilla, pero que requiere de practica y perseverancia, volver a poner la atención allí donde creemos es bueno para nosotros y los demás.

 

5 claves para Practicar Yoga en casa

«Vale más un gramo de práctica que toneladas de teoría»

Ramiro A. Calle

Si estás leyendo este artículo seguramente ya hayas experimentado los beneficios de la práctica de yoga o has oído hablar de ello y te gustaría conocer más. Hoy vamos a hablar de 5 claves que te permitirán hacer de tu practica de yoga un hábito que lleve, todos esos beneficios, a tu día a día.

El yoga es mucho más que conseguir un buen tono muscular y hacer una serie de posturas complejas. Es cierto que si practicamos regularmente nuestro cuerpo se sentirá cada vez más flexible, nuestros músculos más tonificados, notarás alivio en los dolores crónicos y reducirás el estrés.

Pero el objetivo último del yoga es que seamos más felices, que nos conozcamos mejor y así podamos desarrollar todo nuestro potencial como seres humanos. Para esto utiliza una serie de herramientas entre ellas las más conocidas son las técnicas de respiración, las asanas o posturas y la meditación. Unión, que es el significado de la palabra yoga, del cuerpo, la mente y el corazón. Si no leiste la entrada donde hablabamos de como el yoga nos ayuda en el manejo de las emociones te recomendamos echarle un vistazo.

Actualmente son muchos los recursos de los que disponemos youtube, vídeos, libros …… pero  os sugerimos comenzar a practicar con un profesor.  No tienes porque precipitarte en esta elección, informaté, habla con él e incluso asiste a sus clases para  probar, un mes por lo menos, antes de decidir. Una vez conozcas los fundamentos del yoga, tu práctica en casa será un complemento a tu practica en grupo.

Existen muchos mitos sobre el yoga,  solemos asociarlo con cuerpos esculturales haciendo posturas increíbles pero en realidad se trata de una disciplina que es accesible a cualquier persona, de cualquier edad y para la que no es necesario tener la flexibilidad de un contorsionista. Lo importante no va a ser hacer la postura de la foto si no el viaje, cada uno de los pasos de tu practica.

1.- Busca un lugar en tu casa.

No tiene que ser grande pero sí agradable y es importante que te permita cierto aislamiento durante el tiempo que vayas a practicar, donde no seas molestado. Lo puedes decorar a tu gusto, asegúrate de tener espacio suficiente para la esterilla, un cojín o silla para meditar y apagar el móvil. Coloca si te apetece en tu rincón, aquellas cosas que tengan un significado para tí, ponte ropa cómoda y listo!!!!!

2.- Establece un horario.

Elige el momento del día que sea mejor para tí. Hay personas a las que les gusta madrugar pero si no es tú caso antes de comer, por la tarde o antes de cenar puede ser un buen momento. La primera hora de la mañana suele ser la más recomendable así tu práctica te preparará para recibir y afrontar los retos del nuevo día. Aseguraté de tener el estómago vacío y que haya transcurrido al menos una hora y media o dos desde la última comida.                                                                                                             

3.- Resérvate un tiempo

Establece la duración de tu práctica en función de tu disponibilidad. Puede que algunos días solo cuentes con 20 minutos, pero te aconsejo que reserves algún día a la semana para una practica más larga entorno a una hora o más si es posible para tí. ¿Te parece mucho? soy consciente que con la vida que llevamos encontrar media hora al día para nosotros a veces se hace complicado, ¿no te resulta sorprendente?.

4.- Fija la frecuencia

Lo mejor es practicar diariamente, aunque solo cuentes con un ratito, quizás solo tengas esos 20 minutos en los que puedes realizar algún ejercicio respiratorio, dos saludos al sol y un par de asanas. Recuerda que toda práctica termina con al menos un minuto en la postura de savasana, esa donde todo el cuerpo reposa en el suelo boca arriba, donde no hay que hacer nada.

5.- Planifica tu practica, hazle hueco en tu agenda, crea ese espacio para tí. Anota en ella que día y a que hora de la semana practicarás, cuanto tiempo le vas a dedicar y que ejercicios realizarás. Algo que te recomiendo incluir es el hábito de dedicar unos minutos después de tu práctica a reflexionar y escribir como te ha ido, que has experimentado o si has aprendido algo nuevo.

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Respirar para Equilibrarnos

«Al inhalar sonrío, al exhalar relajo el cuerpo, habitando el presente,

maravillado en el momento»

Thich Nat  Han

¿Te has parado alguna vez a observar cómo es tu respiración?. ¿ Qué ritmo tiene?. ¿Es amplia o superficial?. ¿De que calidad es el aire que sueles respirar? En este artículo te animamos a hacerlo y te vamos a dar algunas sugerencias para que tu respiración se convierta en  un aliado de tu día a día.

En general, no solemos ser realmente conscientes de la importancia de la respiración. La respiración, al igual que otras funciones del organismo como la digestión,  se produce mecánicamente. La diferencia es que mientras que no podemos influir voluntariamente en como el organismo realiza la digestión de los alimentos, si podemos respirar de forma voluntaria, hacernos conscientes de esta función, que se encuentra muy relacionada con nuestro estado emocional y mental.

Para los antiguos sabios de las culturas Orientales, el aire respirado no es solamente un intercambio gaseoso, sino que también contiene esencia nutritiva que ellos llaman, dependiendo de los distintos paises asiáticos, Prana, Chi o Qí.

Posiblemente todos hemos experimentado la estrecha relación que existe entre la respiración y la mente, de forma recíproca. Si reaccionamos rápido en un paso de cebra evitando que un coche que viene a toda velocidad nos atropelle la respiración reflejará nuestro estado de ánimo en eso momento, podrá paralizarse unos segundos y después volverse corta y superficial. Por el contrario después de despertar de un sueño reparador podremos observar nuestra respiración profunda, lenta y calmada. Al igual en estados emocionales de preocupación o alegría, el ritmo respiratorio también puede reflejar un curso diferente.

La respiración natural es la que vemos en los bebés muy pequeños, respiraciones abdominales, lentas, uniformes, nasales sin pausas. En el adulto esta pauta suele estar deformada y lo habitual es que la respiración suceda agitada, desigual, superficial, con interrupciones, y muchas veces por la boca. El porqué nos conviene respirar por la nariz en lugar de por la boca, se debe a que al hacerlo por la nariz nos beneficiamos de su capacidad para filtrar el aire y entibiarlo antes de que pase a los pulmones.

Realizar respiraciones conscientes amplias nos beneficia tonificando los tejidos pulmonares, favorece la acción cardiaca, amplifica el volumen respiratorio y entona el sistema nervioso.  Una respiración bien regulada nos equilibra, estabiliza la mente y pacifica las emociones. Si tomamos consciencia de nuestra respiración, la hacemos más lenta y larga, estaremos mejor preparados para hacer frente a situaciones de irritabilidad o preocupación, viviendo más plenamente el momento presente.

En situaciones de ansiedad se altera la respiración reduciéndose su amplitud, hasta bloquearse en casos límites. Las personas con ansiedad o tensiones presentan una respiración superficial, rápida, arrítmica, con un volumen de aire inspirado y asimilado por debajo de las necesidades del organismo. Aunque lo ideal sería eliminar las causas de las tensiones, no siempre esto es posible pero si podemos modificar nuestra reacción al estrés.

Existen multitud de ejercicios de respiración, aportados principalmente por el yoga, teniendo un papel destacado en algunos tipos de meditación, que toman a la respiración como el ancla para el entrenamiento gradual de la atención. Se recomienda comenzar con ejercicios muy sencillos que vayan aumentando progresivamente nuestra conciencia sobre el acto respiratorio.

  • Un primer paso sería respirar conscientemente varias veces al día, de forma más profunda de como sueles hacerlo espontáneamente, de esta manera compensarás los deficit de oxigeno  con el fin de restablecer el equilibrio. Otra solución podría ser eliminar las tensiones musculares que se derivan de esa situación estresante. Ambos procesos van unidos. Para este ejercicio puedes utilizar la alarma del móvil o alguna aplicación como Mindbell,  programarla para que te avise cada hora y así dedicar unos minutos al ejercicio.
  • Para mejorar la calidad del aire que inspiras puedes aprovechar los momentos que te encuentres paseando al aire libre.
  • El segundo ejercicio que te proponemos requiere de cierto entrenamiento y posiblemente de la supervisión de algún profesional experto en el tema. Se trata de realizar respiraciones completas también llamadas respiraciones yóguicas, estas incluyen respiraciones diafragmáticas, respiraciones intercostal y clavicular. Es un ejercicio básico que lo pueden practicar tanto niños como adultos a cualquier edad. Consiste en conducir el aire por la nariz hacia el vientre y el estómago; a continuación y sin interrupción a la zona media del pecho y por último a la zona más alta del tórax, zona clavicular.

Que te parece si nos tomamos un RESPIRO??

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Los límites en la educación

Dejar que el niño haga lo que quiera cuando todavía no ha desarrollado la capacidad de auto control es traicionar a la idea de libertad.

(Maria Montessori, La Mente Absorbente)

Cuando se habla de normas o límites en educación a menudo se interpreta erróneamente como una  forma de autoritarismo, pero la ausencia de límites en las familias puede tener consecuencias negativas en la educación del niño o niña. Padres y educadores se encuentran con la tarea necesaria y nos siempre fácil de poner normas o límites como parte del proceso educativo.

Educar en la libertad no es incompatible con la existencia de límites. La libertad de una persona termina donde empieza la de los demás, es algo básico que deberíamos  tener claro, lo que se suele llamar la «Regla de Oro».

Al establecer, padres y educadores los límites, le estamos ayudando a que aprendan a esperar, preparándolos tanto para tolerar las frustraciones inherentes a la vida, como para buscar recursos y alternativas a aquello que desean y no pueden satisfacer en este momento. Cuando se ponen límites con claridad, el niño va a entender cuales son sus derechos, aprenderá a protegerse y cuidarse, desde esta perspectiva suponen una muestra de cariño y cuidado que les ayudará a fortalecerse emocionalmente.

Un niño sin límites termina creyendo que sus deseos, sus necesidades son la única prioridad, lo que puede convertirlo en un niño tirano o en un adulto atrapado por sus deseos y caprichos.

No hay una fórmula mágica para hacerlo, lo que si podemos tener en cuenta es la actitud con la que se transmiten. Si lo hacemos de forma autoritaria, sin dar razones, frecuentemente mediante gritos, el niño aprenderá a actuar desde el miedo, «hago lo que me dicen por temor a las consecuencias».

Los límites, que se expresan de forma arbitraria, incoherente, para complacer al adulto no para educar al niño, crearán en él inestabilidad, «un día se puede hacer algo pero el otro día no». Si la forma en que se expresan es débil, si se transmiten con poca convicción, crearán confusión, «me dicen una cosa pero si no la cumplo no pasa nada».

De manera que incorporar normas a la educación requiere hacerlo de manera consciente, los padres y educadores necesitarán desarrollar paciencia y constancia. Incluso tener en cuenta que si en un momento de conflicto nos sentimos desbordados por la situación, podemos parar y reflexionar. Luego, ya más calmados, volver a actuar tomando el control de la situación, desde una actitud amorosa y respetuosa. 

Las normas deberán ser pocas pero las necesarias, comunicadas con claridad, teniendo en cuenta que se van adquiriendo progresivamente y por etapas. Es necesario que estos límites sean razonables y respetuosos con la integridad del niño.

¿Cómo hacerlo?, aqui os dejamos algunas sugerencias:

  1. Expresarlos con cariño pero con firmeza, desde el amor y el convencimiento que esta enseñanza es importante para su desarrollo como persona. Es importante mostrase seguros de lo que estamos diciendo.
  2. Que el niño entienda que las normas se respetan porque tienen sentido para él, no porque las dicen los adultos. Conviene que sean transmitidas de manera clara que las puedan comprender.
  3. Si gritamos o nos enfadamos perderemos credibilidad. Tomar conciencia que estamos educando y que los niños necesitan su tiempo para aprender para lo que quizás sea necesario repetirlo, como parte de este proceso de aprendizaje.
  4. Estar atentos a ser coherentes y una vez establecido un límite mantenerlo. Los adultos somos modelos en los que ellos se mirarán, si establecemos que durante las horas de las comidas queremos fomentar la comunicación, por lo que los móviles se dejarán en otra habitación,  será necesario que el adulto actúe en consecuencia y se abstenga de utilizarlo en estas ocasiones.
  5. Conviene que los dos padres estén deacuerdo y si es en la escuela que su aplicación sea conocida por toda la clase incluso puede estar a la vista de todos en algún espacio del aula.
  6. Exponerlos en positivo, damos la información de lo que sí se puede hacer y obviamos todo lo que no se puede hacer, por ejemplo: «Sólo estamos de pie en el suelo» en vez de «No nos ponemos de pie en el sofá».

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